I parte. Embalse Burro Negro: Válvula de descarga trancada es una «bomba de tiempo» y acelera descomposición del agua

En 1960 fue inaugurado el embalse de Burro Negro, y con 61 años ha sido la principal fuente de agua para los pueblos de la Costa Oriental del Lago en el estado Zulia. Con la construcción de la represa de Machango se suponía una amplia mejora, pero no fue así, especialmente en los últimos 20 años.

Los embalses de Burro Negro y Machango son las dos fuentes de agua potable para la Costa Oriental del Lago y se constituyen en la opción de mantener el servicio a 6 de los 7 municipios de la subregión.

Pero ¿Qué pasaría si la falta de mantenimiento de estos embalses se convirtiera en una amenaza para los pueblos cercanos?, y, ¿Qué se necesita para terminar con el problema de escasez de agua potable en la Costa Oriental del Lago?

Para al momento de su construcción, Burro Negro fue una gran obra de ingeniería. Está ubicado a 4 Km aguas arriba de la carretera Lara–Zulia, en el municipio Lagunillas.

Al iniciar su funcionamiento tenía una capacidad de almacenamiento de 76 millones de metros cúbicos y posee una superficie de 1000 hectáreas. Su fuente de abastecimiento son Río Chiquito y Río Grande.

Pero una amenaza silenciosa se acrecienta con los años, y es el denominado fenómeno de cavitación en el embalse de Burro Negro.

El ingeniero Luis González, especialista en el área, manifestó que la falta de mantenimiento ha constituido al embalse en una bomba de tiempo y una seria amenaza para los habitantes de la zona.

“El embalse de Burro Negro fue construido para 100 años de utilidad, pero dentro del plan estaba contemplado realizarle mantenimiento de forma periódica, entre los cuales es fundamental que la exclusa de liberación ubicada en el fondo del embalse funcione”, explicó el ingeniero.

González informó que cuando INOS se liquida (era la encargada de la distribución del agua potable en Venezuela) y se delega la responsabilidad de los embalses a las hidrológicas regionales, así, Hidrolago asume todos los embalses del Zulia.

“Al respecto, las normas INOS establecía que debía hacerse mantenimiento al embalse requerido, además de una planificación para que las compuertas pudieran abrirse de acuerdo al nivel del embalse para descargar todo el sedimento” manifestó.

Pero las normas INOS se dejaron de aplicar, y con ello decayó el mantenimiento, aumentó el deterioro.

“Las normas INOS se dejaron de aplicar, y en consecuencia, uno de los problemas fue que se dejó de operar la compuerta de fondo, o válvula de torre toma, y ésta se trancó, lo que ha originado una excesiva acumulación de sedimentos que generan la muerte lenta del reservorio de agua”, dijo.

Básicamente la compuerta o válvula permitía la salida de los desechos o sedimentos, pero al almacenarse reducen el espacio del agua, pero además avanza la putrefacción del fondo en el embalse de Burro Negro.

Esa compuerta permite que los desechos desahoguen y esa área anóxica sea disminuida. «Es prácticamente fango putrefacto acumulado durante años» explicó el especialista.

Y pese a que hay cierta tranquilidad con las 4 nuevas bombas donadas por la Unicef, hay una gran amenaza debido a que “cuando hay mucho sedimento, las bombas no succionan la cantidad requerida de agua, y ello origina un efecto denominado cavitación, y pone en riesgo las bombas”.

González explica que se ha generado en el fondo una zona anóxica, sin oxígeno, que presupone la descomposición masiva del agua en el embalse.

Qué sucede cuándo todos esos desechos vegetales se acumulan durante décadas. Pues la respuesta es evidente. Por ello, la compuerta que permite el alivio del sedimento es clave para alargar la vida del embalse”, explicó.

El anuncio de la llegada de las nuevas bombas en Burro Negro genera cierta esperanza, pero ahora, con una mayor succión de agua, se acelera la amenaza.

“Las bombas no tendrán el suficiente caudal de agua, pues la fuerte sedimentación genera una cavitación que pone en riesgo la nueva inversión, así como la seguridad del dique del embalse.

Así, el panorama no es halagador pues el sedimento se acrecienta, la calidad del agua mengua y las nuevas bombas sobreexpuestas a un gran peligro; todos esos aspectos ponen en riesgo la mejora del servicio de agua en la Costa Oriental del Lago. 

En otro artículo, expondremos las alternativas así como las opciones para mejorar el servicio de agua en la Costa Oriental del Lago.

Justo ayer, 16 de diciembre, hubo una reunión en el tema del agua, y resurge el tema de la Mancomunidad del agua en la Col, los estudios deberían hacer un análisis actual de la emergente situación en ambos embalses, en especial en Burro Negro.

Luis González es ingeniero agrónomo, graduado del tecnológico de Monterrey-México, además de tener cursos de posgrado en áreas como gerencia y mercadeo. Fue Director de Ambiente de la Alcaldía de Cabimas en el periodo 2005-2008, además, formó parte de las comisiones que se instalaron para el estudio de la situación del servicio de agua en la Col, incluida el análisis situacional de los embalses de Burro  negro y Machango. 

2 comentarios

  • José Contreras Guevara

    Muy pertinente y acertado análisis del Ingeniero Luis González, sobre lo que está sucediendo con nuestro embalse de Burro Negro. Se nos hace necesario tomar en cuenta que son alertas y denuncias que se han hecho por años y las autoridades en su mayoría, han mirado hacia ángulos diferentes para no asumir éste problema, como bien lo plantea Luis González, además de causar la cavitacion de las bombas por la succión de sedimentos pesados, estaría latente un inevitable problema de salud pública por efectos progresivos anoxicos en el fondo del embalse, lo que generaría la inevitable contaminación del reservorio del vital líquido. Es de suma importancia para el bienestar de los habitantes de nuestra Costa Oriental del Lago de Maracaibo, que se tomen las medidas necesarias para rescatar el embalse y así poder garantizarle a la población el suministro de agua.

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