El funeral del papa Francisco en la plaza de San Pedro permitió este sábado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reunirse con el ucraniano Volodimir Zelenski, así como estrechar brevemente la mano a la Unión Europea, en medio de los recelos por su jaque arancelario.
Las exequias congregaron, además de a 250.000 fieles que abarrotaron los aledaños vaticanos, a delegaciones y autoridades de más de 140 países de todo el planeta, entre estos unos cincuenta jefes de Estado o de Gobierno y una decena de reyes, príncipes y soberanos.
El gran protagonista fue Trump, que decidió viajar a Roma para despedir a este papa con el que mantuvo notables diferencias, sobre todo en lo relativo a las políticas migratorias. Un abismo recordado en la homilía del cardenal decano, Giovanni Battista Re: Francisco siempre abogó por «construir puentes, no muros», resonó en la plaza.
Más allá del valor religioso, humano e histórico de este funeral, la pregunta más repetida era si el mandatario republicano vería o saludaría al presidente de Ucrania, Volódimir Zelenski, presente en este rito y que desde días antes venía solicitando un encuentro.
La reunión al final se produjo, pero privada y breve, según confirmaron desde Kiev. Después, la Casa Blanca la calificó de «muy productiva».

