En el sector La Barranca, zona sur del municipio Mauroa, los productores de queso de Mene Mauroa enfrentan una situación crítica: el colapso de la vialidad rural los obliga a negociar y transportar su mercancía a riesgo, sorteando caminos convertidos en verdaderos lodazales tras las intensas lluvias de las últimas semanas.

El deterioro de las vías amenaza no solo la economía local, sino también la supervivencia de una tradición agroproductiva que por décadas ha sostenido a decenas de familias en esta región del estado Falcón.


Una vía convertida en fango y obstáculos

El acceso principal hacia La Barranca se encuentra parcialmente intransitable. Los constantes deslizamientos, charcos profundos y tramos erosionados dificultan el paso de cualquier vehículo.
Ni siquiera las motocicletas, el medio de transporte más común en la zona, logran avanzar sin riesgo de quedar atrapadas en el barro.

Incluso los animales de carga, como burros y caballos, enfrentan el mismo calvario. En días recientes, una escena que se volvió viral entre los vecinos mostraba a un hombre intentando liberar a su burro atrapado en el fango, con varios kilos de queso artesanal a punto de perderse.
Esa imagen, aseguran los productores, “resume la realidad de La Barranca”.


El queso, una economía que sobrevive entre el barro

El municipio Mauroa es reconocido por su producción de quesos artesanales de excelente calidad, que se distribuyen a mercados locales y regionales.
Sin embargo, los productores denuncian que cada lluvia se convierte en una amenaza directa para su sustento.

“Cuando llueve, no sabemos si podremos sacar la producción. Hay días en que el queso se daña porque no podemos llevarlo al pueblo”, lamentó uno de los ganaderos, quien pidió mantener su nombre en reserva por temor a represalias.

Las pérdidas económicas se acumulan. Muchos campesinos deben vender su mercancía a precios más bajos o incluso intercambiarla por alimentos o gasolina, al no poder trasladarla en condiciones adecuadas.


Piden maquinaria y atención inmediata

Los habitantes de La Barranca exigen una intervención urgente del gobierno regional y municipal. Solicitan el envío de maquinaria pesada para reacondicionar la vía principal y realizar trabajos de drenaje que permitan mantener el paso operativo durante la temporada de lluvias.

“No pedimos regalos, pedimos que nos escuchen. El queso que hacemos aquí sostiene a nuestras familias y alimenta a medio municipio”, expresó otro productor, quien denunció que los reclamos comunitarios no han recibido respuesta desde hace meses.

La comunidad teme que, de continuar la situación, muchos productores abandonen sus tierras, lo que impactaría directamente en la disponibilidad de alimentos y en la economía rural de la zona.


Una economía local al borde del colapso

El queso es el pilar económico de La Barranca. Cada semana, decenas de pequeños productores elaboran toneladas de este alimento que abastece a mercados de Mauroa y zonas cercanas.
Pero con las lluvias y la falta de mantenimiento de las vías, esa producción se ha reducido drásticamente.

Además, el difícil acceso encarece el transporte de insumos como sal, cuajo y combustible, indispensables para mantener la producción diaria. La situación ha llevado a que algunos productores reduzcan su jornada o sacrifiquen parte del ganado ante la imposibilidad de sostener los costos.


Riesgo para la vida y la producción

Los productores describen la travesía diaria como un acto de supervivencia. Muchos deben caminar varios kilómetros con el queso a cuestas, ayudados por animales o carretillas improvisadas, para llegar a zonas más firmes donde puedan vender o trasladar la mercancía.

Además del daño económico, el riesgo físico es permanente: caídas, animales lesionados y accidentes son comunes en cada jornada.

“Aquí no solo se pierde queso, también se arriesgan vidas”, enfatizó uno de los vecinos.


El llamado de un pueblo que no quiere rendirse

Pese a las adversidades, los productores de La Barranca mantienen vivo su oficio. Cada amanecer, familias enteras continúan la rutina de ordeñar, cuajar y prensar el queso que da identidad a Mene Mauroa.
Sin embargo, insisten en que sin vías adecuadas no hay futuro para el campo.

“Estamos dispuestos a trabajar, pero necesitamos apoyo. No se puede producir en medio del fango”, concluyó un productor.


El campo pide auxilio

La historia de La Barranca es la historia de cientos de comunidades rurales en Venezuela que luchan por mantener su producción en medio del abandono y la falta de infraestructura.

El llamado de los productores de queso de Mene Mauroa es claro: sin caminos transitables, la economía rural se detiene.

Mientras el barro cubre los senderos y los burros se hunden bajo el peso del trabajo, el futuro del queso falconiano —símbolo del esfuerzo campesino— pende de un hilo.

Con información Versión Morón

por primeraedicioncol

Portal web dedicado a noticias, notas y variedades sobre la Costa Oriental del Lago-Venezuela, pero además, información general

Deja un comentario

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo