La ciudad de Cumaná enfrenta una de las crisis hídricas más severas de los últimos años. A tres meses del inicio de las fallas en el suministro, miles de familias continúan viviendo en medio de la incertidumbre debido al deterioro progresivo del servicio de agua potable en la capital del estado Sucre.
Lo que en un principio parecía una contingencia temporal se transformó en una emergencia que cada día genera más preocupación entre los habitantes, quienes denuncian el agravamiento de la situación y la ausencia de soluciones definitivas.
Disminuye el suministro de cisternas en Cumaná
Vecinos de distintas comunidades y urbanizaciones aseguran que el abastecimiento mediante camiones cisterna ha disminuido considerablemente durante las últimas semanas, afectando a cientos de familias que dependen exclusivamente de esta modalidad para obtener agua.
Habitantes denunciaron que, en muchos sectores, las cisternas tardan cada vez más en llegar o simplemente dejaron de surtir algunas zonas de la ciudad, lo que ha incrementado el malestar social.
A esto se suma que comunidades donde anteriormente el agua llegaba por tuberías al menos una o dos veces por semana, ahora aseguran tener más de 15 días sin recibir el servicio.
Maritza Gómez, residente de la urbanización Brasil, expresó que la situación se ha vuelto desesperante para muchas familias cumanesas.
“Al principio por lo menos uno resolvía porque llegaba una cisterna o salía agua un rato en algunas comunidades, pero ahora ni eso. Cada vez es peor y la gente está más preocupada porque no sabemos qué va a pasar”, comentó.
La vecina también señaló que el agotamiento físico y emocional comienza a afectar la salud y la calidad de vida de numerosos ciudadanos.
Protestas por falta de agua en Cumaná
Ante la falta de respuestas, diferentes sectores de Cumaná han protagonizado protestas y cierres de vías para exigir soluciones inmediatas a las autoridades.
Durante las últimas semanas, urbanizaciones y barrios completos han salido a las calles denunciando no solo la escasez de agua, sino también el silencio oficial y la falta de información clara sobre los trabajos que se estarían ejecutando para resolver la crisis.
Glenn Acuña, habitante del sector La Llanada, aseguró que la incertidumbre es uno de los factores que más golpea actualmente a la población.
“Lo más fuerte es no saber cuándo esto va a terminar. La gente ya está desesperada porque no puede cocinar, lavar ni hacer sus actividades normales. Aquí vivimos pendientes del agua las 24 horas”, afirmó.
La crisis del agua en Cumaná continúa afectando a miles de familias que diariamente deben ingeniárselas para conseguir el recurso, mientras crece el temor de que la situación siga empeorando en las próximas semanas.
El corte del suministro comenzó el 22 de febrero, tras un sismo que provocó un derrumbe y la obstrucción del túnel trasvase del embalse Turimiquire, principal fuente de abastecimiento de la ciudad.
Las autoridades presentaron inicialmente el incidente como “mantenimiento preventivo”, pero el problema se agravó con el colapso del túnel. Equipos de buceo y maquinaria pesada trabajan en la zona, aunque la población no observa avances visibles.

