El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) denunció la desaparición del periodista Joan Camargo, reportero del canal Televen y especializado en la fuente de sucesos, quien fue presuntamente interceptado por hombres armados no identificados en la mañana del 30 de octubre de 2025 en Caracas.
De acuerdo con la denuncia del sindicato, Camargo fue visto por última vez a las 8:05 de la mañana, cuando salía de su residencia ubicada en el barrio Cotiza, al norte de la capital venezolana. Desde entonces, no se ha tenido ninguna comunicación directa con él.
Los hechos: una desaparición que alarma al gremio
Según el relato difundido por el SNTP a través de sus redes sociales, una moto y un vehículo rojo habrían interceptado al periodista en plena vía pública. De este último descendieron varios hombres que lo obligaron a subir al automóvil, sin que hasta ahora se conozca su paradero.
La última conexión en WhatsApp de Joan Camargo fue registrada a las 8:12 de la mañana, lo que coincide con el tiempo estimado del suceso. Desde entonces, su teléfono permanece apagado y su familia, compañeros de trabajo y amigos no han podido comunicarse con él.
“Desconocemos información concreta sobre su paradero. Exigimos apoyo a las autoridades competentes para ubicarlo y garantizar su seguridad”, expresó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa en un comunicado oficial.
El SNTP exige respuestas y transparencia
El SNTP, una de las organizaciones más activas en la defensa de la libertad de prensa en Venezuela, alertó sobre la gravedad del caso, al señalar que podría tratarse de una desaparición forzada, figura que implica la participación o aquiescencia de funcionarios o fuerzas del Estado.
“Han transcurrido más de 24 horas sin que se conozca el paradero de Joan Camargo. Exigimos su inmediata localización y liberación en caso de encontrarse detenido”, señaló el sindicato la noche del jueves, 31 de octubre.
El gremio periodístico hizo un llamado a la Fiscalía General de la República, al Ministerio de Interior y Justicia y a los organismos de seguridad del Estado a esclarecer los hechos, además de recordar que la desaparición de un periodista representa una grave violación a los derechos humanos y a la libertad de información.
Antecedentes de hostigamiento a la prensa
La desaparición de Joan Camargo ocurre en un contexto de creciente hostigamiento y persecución contra comunicadores sociales en Venezuela. En los últimos años, diversas organizaciones nacionales e internacionales —entre ellas Espacio Público, IPYS Venezuela y Reporteros Sin Fronteras (RSF)— han documentado decenas de detenciones arbitrarias, allanamientos y amenazas contra periodistas por ejercer su labor.
En su más reciente informe, RSF ubicó a Venezuela entre los países con mayor deterioro de la libertad de prensa en América Latina, destacando que los trabajadores de los medios enfrentan censura, intimidación y restricciones al acceso a la información pública.
En este contexto, el caso de Joan Camargo genera especial alarma dentro del gremio. “Su desaparición no solo afecta a su familia y colegas, sino que envía un mensaje preocupante a toda la comunidad periodística que sigue comprometida con informar sobre la realidad del país”, advirtió el SNTP.
Familiares y colegas exigen su pronta aparición
Compañeros periodistas de distintos medios han iniciado una campaña en redes sociales bajo las etiquetas #DóndeEstáJoanCamargo y #AparezcaJoanCamargo, con el fin de presionar a las autoridades y mantener la atención pública sobre el caso.
“Joan es un profesional dedicado, respetuoso y comprometido con su trabajo. No hay justificación alguna para que esté desaparecido. Queremos saber dónde está y en qué condiciones se encuentra”, expresó una colega del canal.
Familiares del comunicador, visiblemente afectados, señalaron que han acudido a varias comisarías del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), así como a sedes de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), pero en ninguna institución se les ha ofrecido información oficial sobre su paradero.
“No sabemos si está detenido, secuestrado o en manos de quién. Solo queremos tener noticias de él y que vuelva a casa con vida”, dijo su madre en declaraciones a la prensa.
El silencio de las autoridades
Hasta el momento, ninguna autoridad venezolana se ha pronunciado públicamente sobre la desaparición del periodista. El Ministerio Público tampoco ha confirmado si se abrió una investigación formal, mientras que desde Televen se limitan a expresar su preocupación y solidaridad con la familia.
Analistas en materia de comunicación y derechos humanos advierten que el silencio oficial podría agravar la situación, al tiempo que destacan la importancia de que el Estado actúe con rapidez y transparencia.
“Cada minuto cuenta cuando se trata de una desaparición. El Estado tiene la obligación legal y moral de activar los protocolos de búsqueda inmediata y de informar sobre las diligencias realizadas”, afirmó el abogado y defensor de derechos humanos, Rafael Uzcátegui.
Un llamado urgente por la libertad de prensa
La desaparición de Joan Camargo se suma a una serie de hechos que, según organizaciones no gubernamentales, ponen en riesgo el ejercicio del periodismo independiente en Venezuela.
En lo que va de 2025, se han registrado múltiples denuncias de detenciones arbitrarias, confiscación de equipos, bloqueos digitales y amenazas a reporteros que cubren temas de seguridad, corrupción y derechos humanos.
“El silencio o la desaparición de un periodista representa una forma extrema de censura. Exigimos su aparición con vida y garantías plenas para ejercer la profesión sin miedo”, enfatizó el SNTP.
Mientras tanto, los gremios de prensa mantienen vigilia frente a la sede del Ministerio Público en Caracas, esperando respuestas concretas sobre el caso.
Un país en alerta
La desaparición de Joan Camargo ha generado una ola de solidaridad dentro y fuera de Venezuela. Diversos medios internacionales han empezado a replicar la denuncia, lo que incrementa la presión sobre las autoridades para dar una respuesta.
El caso podría convertirse en un nuevo punto de inflexión sobre la libertad de prensa en el país, donde los reporteros enfrentan condiciones cada vez más riesgosas para ejercer su labor.
Mientras no haya respuestas oficiales, la incertidumbre y la preocupación crecen. El gremio periodístico insiste en que cada hora cuenta y que el nombre de Joan Camargo no puede sumarse a la lista de comunicadores silenciados por la violencia o la impunidad.


