Un estudio elaborado por expertos japoneses hace más de dos décadas alertó que Caracas y La Guaira enfrentaban un alto riesgo de sufrir una catástrofe sísmica debido a su ubicación geológica, las características del terreno y las deficiencias en la planificación urbana y las normas de construcción.

La investigación, desarrollada entre 2002 y 2005 por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) en conjunto con especialistas venezolanos, fue entregada oficialmente en marzo de 2005 al entonces presidente Hugo Chávez. El documento advertía sobre la vulnerabilidad de ambas regiones y proponía un conjunto de medidas para reducir el impacto de un eventual terremoto.

Sin embargo, tras el devastador doble sismo del pasado 24 de junio, que dejó miles de víctimas y graves daños en La Guaira y parte de Caracas, el informe volvió a cobrar relevancia luego de que usuarios en redes sociales difundieran un antiguo recorte de prensa sobre la presentación del estudio.

Un plan para prevenir una tragedia

El documento, titulado «Estudio sobre el Plan Básico de Prevención de Desastres en el Distrito Metropolitano de Caracas», tenía como objetivo demostrar, con base científica, que la capital venezolana y su zona costera eran altamente vulnerables ante fenómenos naturales.

Además de identificar los riesgos, el informe planteaba la necesidad de reforzar la planificación urbana, actualizar las normas de construcción, mejorar la infraestructura crítica y fortalecer los planes de prevención y respuesta ante emergencias.

El estudio nació como consecuencia del devastador deslave de Vargas de 1999, una de las peores tragedias naturales de la historia del país, ocurrida pocos meses después de la llegada de Hugo Chávez al poder. Tras aquel desastre, el Gobierno venezolano solicitó la cooperación técnica de Japón para evaluar los riesgos existentes en la región.

Geólogos japoneses identificaron zonas de alto riesgo

Entre 2003 y 2005, un equipo de especialistas japoneses realizó estudios geológicos y sísmicos que concluyeron que La Guaira y el norte de Caracas presentan condiciones capaces de amplificar las ondas sísmicas durante un terremoto de gran magnitud.

Los expertos señalaron que la composición del suelo en amplios sectores incrementa la intensidad de los movimientos telúricos, aumentando significativamente el riesgo de colapso de edificaciones e infraestructura.

El informe también alertó que una gran parte de los edificios existentes no cumplía con las condiciones necesarias para resistir un sismo severo.

Hospitales y organismos de emergencia también estaban en riesgo

Otro de los aspectos más preocupantes del estudio fue la ubicación de hospitales, centros asistenciales y organismos de respuesta ante emergencias.

Los especialistas advirtieron que muchas de estas instalaciones estratégicas se encontraban en áreas altamente vulnerables, por lo que podrían quedar inutilizadas precisamente cuando más se necesitaran durante una catástrofe.

Esta situación, señalaban los investigadores, limitaría seriamente la capacidad de rescate, atención médica y coordinación de las labores de emergencia.

El informe estimó hasta 20.000 fallecidos

Las proyecciones incluidas en el estudio resultaban alarmantes.

Según los escenarios elaborados por los expertos japoneses, un terremoto de gran magnitud en la región podía provocar la muerte de hasta 20.000 personas, además de afectar cerca de 40.000 edificaciones, entre viviendas, comercios e infraestructura pública.

Las estimaciones también advertían sobre el colapso de servicios básicos y graves dificultades para atender a la población afectada.

Las recomendaciones nunca fueron ejecutadas

El informe de la JICA no se limitó a identificar riesgos. También presentó un plan maestro con recomendaciones específicas para reducir el número de víctimas y minimizar los daños materiales.

Entre las medidas propuestas figuraban el fortalecimiento de las normas antisísmicas, la modernización de la infraestructura crítica, programas permanentes de educación ciudadana, simulacros de evacuación y sistemas de monitoreo y respuesta temprana.

Sin embargo, según la documentación que volvió a difundirse tras los recientes terremotos, esas recomendaciones nunca fueron implementadas de manera integral.

El informe vuelve a ser tema de debate

Tras la tragedia registrada el 24 de junio, el estudio japonés volvió a convertirse en tema de discusión en redes sociales y medios de comunicación.

Uno de los contenidos más compartidos corresponde a un reportaje difundido por DNews, en el que se afirma:

«Hugo Chávez sabía que la catástrofe de La Guaira se iba a producir, pero decidió no hacer absolutamente nada al respecto».

Aunque esa afirmación corresponde a la línea editorial del medio citado, lo que sí está documentado es la existencia del estudio elaborado por la JICA y su entrega oficial al Gobierno venezolano en 2005, con advertencias precisas sobre la alta vulnerabilidad sísmica de Caracas y La Guaira.

Más de dos décadas después, el informe vuelve a ser recordado como uno de los análisis técnicos más completos sobre el riesgo sísmico en la región y reabre el debate sobre la importancia de convertir las advertencias científicas en políticas públicas orientadas a prevenir futuras tragedias.

El Nacional

por primeraedicioncol

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