Monseñor Polito Rodríguez, arzobispo de Barquisimeto, conmovió y sacudió las conciencias de miles de fieles durante la tradicional homilía de la Divina Pastora, uno de los actos religiosos más multitudinarios de Venezuela. Lejos de un discurso meramente litúrgico, el prelado ofreció un mensaje directo, crítico y profundamente humano, centrado en la denuncia de la corrupción, la reconciliación nacional y la urgencia de superar la polarización política y social.

Con palabras firmes, Rodríguez advirtió que décadas de corrupción han provocado una grave “descomposición ética y moral”, cuyos efectos —dijo— se sienten tanto en los hogares como en las instituciones del país. Llamó a los venezolanos a no normalizar el mal ni resignarse a la injusticia, e instó a defender los derechos fundamentales consagrados en la Constitución, como el derecho a la vida, la libertad de expresión y el sufragio.

“Un gesto de justicia y reconciliación”

Uno de los momentos más emotivos de la homilía fue su clamor por la libertad de los detenidos injustamente. Monseñor pidió que sus voces no sigan siendo ignoradas y calificó su excarcelación como un “gesto necesario de justicia y reconciliación” para el país.

Asimismo, elevó una oración por los millones de venezolanos que se han visto forzados a emigrar y por las víctimas de la violencia reciente, recordando que el dolor de la nación sigue abierto y necesita respuestas humanas y solidarias.

Tres pilares para reconstruir Venezuela

El mensaje del arzobispo no se limitó a la denuncia. Con un llamado claro a la acción ciudadana, monseñor Polito Rodríguez planteó tres pilares fundamentales para la reconstrucción del país:

  • Superar la polarización: dejar atrás resentimientos, odios e ideologías que dividen a los ciudadanos y debilitan el tejido social.
  • Defensa de la dignidad humana: exigir políticas que garanticen salarios justos, condiciones de vida dignas y oportunidades reales.
  • Esperanza para los jóvenes: crear caminos que eviten que la frustración, el desánimo o las drogas se conviertan en su única salida.

Es el momento de sanar tantas heridas”, expresó el prelado, exhortando a los venezolanos a comportarse como el buen samaritano, capaces de cuidar al otro y reconstruir las fracturas sociales bajo la mirada protectora de la Virgen.

Una vigilia marcada por la fe y la esperanza

Bajo un cielo cargado de espiritualidad y ante una multitud que desbordó la plaza del pueblo de Santa Rosa, el martes 13 de enero se celebró la solemne vigilia de oración, acto que marcó el inicio de la procesión número 169 de la Divina Pastora hacia Barquisimeto.

La jornada comenzó con una emotiva eucaristía, donde los cantos, rezos y lágrimas de miles de peregrinos, llegados desde distintos rincones del país, se unieron en un solo clamor por paz, salud y esperanza para Venezuela.

Una vez más, la devoción a la Divina Pastora se convirtió no solo en una manifestación de fe, sino en un espacio de encuentro, reflexión y anhelo de reconciliación nacional, reafirmando una tradición que define la identidad espiritual del estado Lara y del país entero.

por primeraedicioncol

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