“Cualquier camino hacia la reconciliación nacional comienza por una verdad ineludible: no puede haber reconciliación mientras existan presos políticos”. Así lo expresó la dirigente, Elimar Díaz, al evaluar la situación de los presos políticos y la necesidad de conducir a la sociedad venezolana hacia un proceso de reconciliación y respeto de los derechos humanos”.
Díaz destacó que hablar hoy de los presos políticos en Venezuela “no es un acto discursivo, sino una urgencia humana, un deber moral y una responsabilidad política”, reafirmando que no habrá paz sin reconocimiento del daño causado, “no habrá sanación sin verdad y tampoco habrá reconciliación si no se restituyen los derechos de quienes fueron perseguidos”.
“La reconciliación no se decreta; se construye con hechos concretos como la libertad, la verdad, la reparación y el respeto irrestricto a los derechos humanos”. Cabe destacar que a la fecha según la ONG Foro Penal, quedan tras las rejas más de 600 presos políticos que esperan libertad plena.
“Justicia sin revancha”
Con el compromiso personal, moral y ético de seguir en pie de lucha hasta lograr la libertad de cada uno de los presos políticos, y de continuar firmes en la búsqueda de justicia para cada uno de quienes fueron presos y torturados psicológica y físicamente, la también vicepresidenta Política de Primero Justicia Zulia y Coordinadora Política Nacional de Primero Justicia reiteró que la libertad de Venezuela está íntimamente ligada a la libertad de cada uno de ellos.
Historias de terror y dolor
La joven parlamentaria zuliana aprovechó la oportunidad para denunciar que una vez más que en Venezuela “la tortura no fue un exceso ni un error, sino un sistema utilizado para sembrar miedo y castigar la disidencia. Hubo miedo convertido en política de Estado.
Detrás de cada preso político del régimen Chávez–Maduro–Delcy Rodríguez hay historias de dolor: familias separadas, madres que esperan, hijos que crecieron con una ausencia forzada y vidas marcadas por el castigo de pensar distinto”.
Para finalizar, Díaz recordó que la represión ejecutada en Venezuela por el régimen durante casi 30 años no distinguió militancias ni cargos: alcanzó a ciudadanos comunes, activistas, periodistas, diputados, amigos y familiares.
“No estamos aquí para pasar la página, sino para leerla en voz alta, para que el país y el mundo no repitan esta historia. La reconciliación no se decreta, sino que se construye con hechos concretos: libertad, verdad, reparación y respeto irrestricto a los derechos humanos”.
Con información Prensa PJ

