El papa Francisco fue enterrado este sábado, 26 de abril, en la basílica de Santa María la Mayor de Roma, tras un multitudinario adiós al pontífice venido del «fin del mundo» que puso a los desfavorecidos en el corazón de la Iglesia católica.

Su entierro, el primero de un papa fuera de los muros del Vaticano desde León XIII en 1903, pone fin a 12 años de un pontificado marcado por la defensa de los migrantes, el medio ambiente y la justicia social.

«Vino a hacer una revolución en la Iglesia católica», aseguró Gabriela Bracamonte, que viajó desde Argentina para la canonización suspendida de Carlo Acutis, el primer santo milenial. «Era un santo en vida», agregó.

Para su último viaje, su féretro recorrió las calles de la Ciudad Eterna a bordo del papamóvil, pasando frente a lugares emblemáticos como el Coliseo, en un soleado día de primavera.

Al menos 400.000 personas siguieron la jornada de despedida en las calles de la capital italiana y en la plaza de San Pedro del Vaticano y sus alrededores, donde tuvo lugar la misa funeral.

Su inhumación se celebró en cambio en la intimidad, en presencia de familiares del primer papa latinoamericano.

Su tumba es fiel a la imagen de sencillez que se labró: de mármol procedente de la zona del norte de Italia de donde era originaria su familia y con «Franciscus» como única inscripción.

El público podrá visitarla a partir del domingo.

por primeraedicioncol

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