Hoy esta comunidad arriba a 61 años de fundación en medio de graves problemas de servicios públicos como es la escasez del agua, del gas doméstico, electrificación de sus calles, asfaltado de la vialidad y la recolección de la basura en medio de un hampa desatada ante la ausencia de operativos policiales.

 Seis décadas han transcurrido desde aquel 26 de julio de 1958, cuando un grupo de hombres y mujeres decidieron trasladarse hasta un lote de terreno y conformar en este lugar, el sector que hoy se conoce como el barrio 26 de julio de Cabimas, ubicado en  la parroquia San Benito de la Costa Oriental del Lago.

 Hoy esta comunidad del municipio Cabimas arriba a sus 61 años de fundación, llenos de historias, de sueños y de esperanzas  que siguen latente en las mentes de sus vecinos que añoran que los cambios y transformaciones para su comunidad se logren concretar

Pasan los gobiernos municipales y cada uno de sus habitante tiene una petición incumplida, que es el reflejo de la desidia gubernamental que se ha hecho presente en los problemas de servicios públicos que siguen ahí, perjudicando la calidad de vida de estos vecinos.

Hoy la celebración de este populoso barrio de Cabimas, con una población de unas 3 mil 500 familias distribuidas a lo largo y ancho de sus 45  calles y 6 avenidas, está presente en sus deterioradas vías por el paso del tiempo, que se ha llevado el poco asfalto, que cubre parte de su superficie, por donde han transitado niños, jóvenes, adultos y ancianos, dejando atrás sus sueños de grandeza para su comunidad.

Este sector de Cabimas, al igual que otros, también sufre la diáspora de sus hijos, quienes han salido de este lugar con la esperanza de conseguir una  mejor calidad de vida, sin embargo han dejado allí sus raíces, sigue su descendencia, esos niños que tienen la oportunidad de ver el desarrollo urbano de este sector que hoy presenta graves problemas como es la escasez de agua, la recolección de la basura, la inseguridad y calles oscuras que sirven para amparar al hampa desatada en la zona.

Ely Egurrola, dirigente vecinal del 26 de julio manifestó, los años pasan velozmente y ya son 61 años lo que cumple este barrio, que hoy está desolado, triste y abandonado ante tantas promesas incumplidas por los gobernantes de turno, que sólo acuden a este lugar en búsqueda de votos para  ocupar espacios en los curules de la alcaldía y luego olvidarse del pueblo que confiados votaron por ellos.

El principal problema que afecta a este barrio sexagenario, es la carencia de agua potable por tubería, a pesar de estar en zona baja, las inclemencias de la falta de bombeo se han hecho sentir, recurriendo a las compra de camiones cisternas, cuyos dueños juegan con la necesidad de un pueblo sediento.

La Salud en cuidados intensivos

El sector «26 de julio» cuenta con un módulo urbano para la atención de los vecinos, el cual en otrora fue modelo de atención en salud. Es un ambulatorio Urbano Tipo I, fue clasificado a la red especial Tipo II, pero el mismo, no escapa de la crisis que vive el país, está  enfrentando el problema de la falta de personal de enfermería y de mantenimiento, para lo cual se requiere de la asignación de recursos.

«Los ladrones han cargado con  las tuberías de cobre de los aires acondicionados y  todos los bombillos de la parte externa de este recinto, el cual se encuentra totalmente a oscura y lleno de basura»., dijo Eugurrola

El dirigente vecinal señaló, que el modulo del 26 de julio, contaba con 7 equipos de aires acondicionados de cinco toneladas, así como otros tres aire que fueron adquiridos por auto gestión antes del gobierno de Arias Cárdenas,  para el confort no solamente de los pacientes, familiares y para el personal que allí labora. Hoy sus espacios no cuentan con buena ventilación ni iluminación.  “Todo  se lo han robado”, dijo Egurrola.

Indicó que este lugar estaba instalado un sistema  con 10 cámaras de vigilancia, tanto internas como externas. Así como equipos de electrocardiogramas y ecogramas; todo está desaparecido, llegó un nuevo gobernador, pero la gestión de Omar Prieto tampoco se ha hecho sentir en esta comunidad.

Igualmente desmantelada queda la oficina de Prevención al Delito, la cual estaba totalmente equipada y se contaba con un policía de forma perenne, lo cual evitaba la acción vandálica en este lugar. Esta área funcionaba por autogestión con ayuda de la propia comunidad, está  en el olvido.

Sus problemas a la vista de todos

El tiempo transcurre lentamente, pasan los días y los meses y los vecinos de este sector de la parroquia San Benito, siguen esperanzados en la llegada de tantas promesas que se han llevado lo poco consolidado, que esta comunidad de Cabimas tenía.

El agua es el principal problema a resolver, sus calles están destruidas, solo el polvo queda como recuerdo que alguna vez tuvieron asfalto. Las fallas eléctricas han minado la tranquilidad de los residentes, electrodomésticos dañados y nadie que responda por ellos. “El caos es general”.

María Piña, es una mujer de 65 años, quien ha crecido en sintonía con este vecindario, donde  los habitantes, son los protagonistas al tener que enfrentar diariamente tantas necesidades por la desidia gubernamental que se ha hecho presente.

 Frenar la acción de la delincuencia se ha convertido para ellos en un verdadero reto, ya que los cuerpos policiales brillan por su ausencia. Hoy la misma necesidad de la gente ha obligado a los delincuentes a buscar otros horizontes como han hecho muchos jóvenes, profesionales, madres y padres que decidieron emigrar ante el temor de morir en este barrio que adolece de todo.

Resaltó que el gas es otro de los servicios públicos que está colapsado. Se debe cocinar en la noche el almuerzo del otro día y si es que la presión así lo permite. Deben recurrir al pasado, utilizando leña para cocinar, ya que las bombonas de gas tampoco están llegando a la comunidad.

Entre las denuncias figuró el problema de la recolección de la basura, que según plantean los vecinos no es constantes, por lo que los desechos se acumulan generando la proliferación de moscas y roedores.  El colapso de algunos colectores de aguas servidas  es otro problema que afecta al sector. Así como la dotación de las cajas del Clap, que tampoco está llegando con regularidad

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