Los terremotos registrados el pasado 24 de junio modificaron «profundamente» las perspectivas económicas de Venezuela, al punto de que el país pasó de debatir sobre crecimiento e inversiones a enfrentar un complejo proceso de reconstrucción que requerirá apoyo internacional, reformas institucionales y acuerdos políticos. Así lo advirtió el economista Asdrúbal Oliveros en un análisis publicado en su plataforma Substack.
El especialista explicó que, antes de la tragedia, la discusión económica se centraba en las expectativas de crecimiento para 2026, la estabilización del mercado cambiario, la normalización de las relaciones con organismos multilaterales y el eventual inicio de una recuperación sostenida.
Sin embargo, aseguró que el impacto de los sismos cambió por completo ese escenario.
«Hay semanas que cambian un gobierno. Y hay semanas que cambian un país. Esta es una de ellas», escribió Oliveros.
El economista recordó que, incluso la mañana del 24 de junio, el debate giraba en torno al tamaño de la deuda externa y las perspectivas de expansión económica.
«Hasta hace apenas unos días, el debate económico sobre Venezuela giraba alrededor de cuánto creceríamos este año: 4 % o 6 %, en qué punto ese crecimiento se iba a materializar en la cotidianidad de la gente; la estabilización cambiaria, el restablecimiento de la relación con los organismos multilaterales y la posibilidad de iniciar, lentamente, un proceso de recuperación. El 24 de junio en la mañana se discutía sobre cuál era el real tamaño de nuestra deuda externa. Ese era el horizonte. Hoy ya no lo es», afirmó.
Los terremotos redefinen las perspectivas económicas
Oliveros señaló que la experiencia internacional demuestra que un terremoto de gran magnitud puede ocasionar pérdidas equivalentes a entre 3 % y 10 % del Producto Interno Bruto (PIB), dependiendo no solo de la magnitud de los daños físicos, sino también de la capacidad del Estado para responder de manera eficiente.
«Los terremotos ocurridos esta semana no solo dejan una tragedia humana de dimensiones aún difíciles de cuantificar; también modifican profundamente las perspectivas económicas del país», sostuvo.
Destaca la respuesta de la sociedad civil
El economista reconoció que Venezuela enfrenta este desafío con una capacidad estatal limitada, consecuencia de años de crisis económica e institucional. No obstante, destacó la rápida actuación del sector privado, universidades, iglesias, organizaciones no gubernamentales y miles de ciudadanos durante la emergencia.
A su juicio, esa capacidad de respuesta deberá complementarse con una amplia cooperación internacional para financiar y ejecutar la reconstrucción del país.
«La cooperación internacional dejará de ser un complemento para convertirse en una condición necesaria de la recuperación», afirmó.
La reconstrucción exigirá acuerdos e instituciones sólidas
Finalmente, Oliveros sostuvo que la recuperación de Venezuela no dependerá únicamente de los recursos económicos, sino también de la capacidad para construir consensos políticos e instituciones que generen confianza entre inversionistas y organismos internacionales.
«La economía venezolana acaba de entrar en una nueva etapa y la rapidez con la que logremos combinar el esfuerzo del Estado, la capacidad demostrada por el sector privado y la sociedad civil, y el apoyo decidido de la comunidad internacional, determinará no solo el desempeño económico de 2026, sino las posibilidades reales de recuperación durante la próxima década», concluyó.
De acuerdo con el balance oficial más reciente ofrecido por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, los dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 registrados el 24 de junio han dejado 4.333 fallecidos, 16.740 heridos y 17.907 personas sin vivienda.
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