Cada 28 de octubre, los feligreses veneran a la patrona del municipio en el santuario de Las Morochas, donde reposa la pequeña imagen de madera vinculada a una tradición que se remonta a 1651.
La fe y la tradición se encuentran cada 28 de octubre en el municipio Lagunillas, estado Zulia, donde los feligreses rinden homenaje a la Virgen del Rosario del Paraute, patrona de la localidad. Su santuario, ubicado en el poblado de Las Morochas, se convierte en punto de encuentro para los devotos que acuden a agradecer favores, renovar promesas y participar en las actividades religiosas en honor a la advocación mariana.
La celebración tiene como trasfondo una historia que, según la tradición oral y documental recopilada por el cronista municipal, Francisco «Kiko» Chávez, se remonta al 28 de octubre de 1651, cuando una pequeña tablilla de madera llegó a las orillas del río Paraute.
Una aparición que marcó la historia de Lagunillas
La tradición cuenta que un joven indígena observó cómo la corriente arrastraba un pequeño madero hasta las inmediaciones de su vivienda palafítica. En varias ocasiones intentó apartarlo con los pies, devolviéndolo al agua, pero finalmente decidió recogerlo y colocarlo sobre el techo de paja de su bohío.
Tiempo después, un cura doctrinero visitó la humilde vivienda y descubrió que la tablilla tenía pintada la imagen de la Virgen del Rosario. A partir de ese hallazgo, gestionó su traslado a la iglesia de la localidad para iniciar su veneración pública.
Así nació la devoción a Nuestra Señora del Rosario del Paraute, cuyo nombre quedó ligado al río y al lugar donde, de acuerdo con el relato tradicional, fue encontrada la imagen.
Del incendio de 1928 al santuario de Las Morochas
Durante siglos, la imagen permaneció en la iglesia palafítica de Lagunillas de Agua. Sin embargo, en 1928, un incendio destruyó el templo y obligó a trasladarla primero a Tasajeras y posteriormente a Las Morochas.
La tragedia no acabó con la devoción. A comienzos de la década de 1930, integrantes de la Cofradía Rosariana, entre ellas su presidenta, Ana Caridad, junto con Juan Pérez, Ana Luisa Barroso de Soto y miembros de la Sociedad de las Hijas de María, impulsaron la construcción de un templo para resguardar la imagen.
El esfuerzo comunitario permitió levantar en 1931 una primera estructura, construida principalmente de madera, que sirvió como espacio de encuentro para los devotos.
Décadas más tarde, el crecimiento de la feligresía y el trabajo de los Padres Agustinos impulsaron la edificación de un santuario más amplio y duradero. El 28 de octubre de 1972, monseñor Marco Tulio Ramírez Roa, entonces obispo de la Diócesis de Cabimas, bendijo e inauguró el templo que actualmente alberga a la Virgen.
Una celebración que reunía a todo el pueblo
Las festividades en honor a la patrona también forman parte de la memoria colectiva de Lagunillas. Según las evocaciones históricas recogidas por Chávez, el 28 de octubre transformaba las calles de Las Morochas: las familias vestían sus mejores trajes, mientras las gaitas, los fuegos artificiales y los juegos populares, como el palo encebado, acompañaban la celebración.
Uno de los episodios más recordados ocurrió en octubre de 1951, cuando se conmemoraron los 300 años del hallazgo de la imagen.
De acuerdo con la reseña del cronista, a las cuatro de la madrugada el padre José Ignacio Olivares encabezó una peregrinación desde Las Morochas hasta el lugar señalado por la tradición como escenario de la aparición. Allí, sobre una estructura levantada junto a las aguas, monseñor José Luis Castellano y los sacerdotes participantes oficiaron una misa ante numerosos fieles.
La jornada quedó registrada en la memoria religiosa de la comunidad como una de las manifestaciones más significativas de su devoción mariana.
Una pequeña imagen que conserva la identidad lagunillense
La imagen de la Virgen del Rosario del Paraute mide aproximadamente 30 centímetros de largo por 25 de ancho. Actualmente ocupa un lugar de honor en el retablo mayor del santuario de Las Morochas, donde está rodeada de ornamentación dorada, figuras de ángeles, estrellas, aureolas y coronas que adornan las representaciones de la Virgen y el Niño Jesús.
La tradición local le atribuye un lugar destacado entre las manifestaciones marianas de Venezuela, al considerarla la primera aparición de este tipo en el Zulia y la segunda en el país.
Más allá de su antigüedad y valor religioso, la imagen representa un símbolo de identidad para los habitantes de Lagunillas. Su historia está vinculada al antiguo poblado palafítico, al incendio que destruyó el primer templo y al esfuerzo de varias generaciones por preservar su culto.
Cada 28 de octubre, la celebración renueva ese vínculo entre la fe, la memoria y la historia de un municipio que mantiene viva una de sus tradiciones más arraigadas.

Fuente: Politólogo Francisco «Kiko» Chávez, cronista del municipio Lagunillas.

