Durante los primeros nueve meses de la administración de Donald Trump, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) detuvo a más de 75.000 migrantes sin antecedentes criminales, de acuerdo con cifras difundidas por la cadena NBC News.

La información procede del Deportation Data Project de la Universidad de California en Berkeley, que obtuvo los registros tras una demanda interpuesta contra la propia agencia migratoria. Los datos abarcan el período comprendido entre el 20 de enero y el 15 de octubre, y revelan que estas personas representan más de un tercio de los 220.000 arrestos efectuados durante ese lapso, a pesar de que el Gobierno había asegurado que sus operativos estaban enfocados en individuos peligrosos o con delitos graves.

El análisis apunta además que las estadísticas no incluyen detenciones realizadas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), que este mismo año ha ejecutado operaciones en ciudades como Los Ángeles. Esto implicaría que el número de migrantes sin historial penal arrestados podría ser significativamente mayor.

El proyecto universitario también destaca que en los registros de ICE no se hace una distinción clara entre infracciones menores y crímenes graves dentro del grupo de arrestados con antecedentes, lo que dificulta conocer el verdadero alcance de la política migratoria aplicada.

Casi el 90 % de los detenidos en ese período fueron hombres, siendo México el país de origen más común, seguido por Guatemala y Honduras. Aunque no existe precisión sobre cuántos ya han sido expulsados del país, cerca de 23.000 están catalogados bajo procesos de deportación voluntaria, según las cifras citadas.

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