La jornada del domingo deja al Round Robin en una pelea interesante, pues tanto Tigres como Magallanes lograron ganar y ponen presión al segundo lugar que otorga un puesto para la final.

Moisés Gómez conectó dos jonrones y empujó cinco carreras en el triunfo de Navegantes del Magallanes 12-4 sobre Cardenales de Lara, en el Estadio José Bernardo Pérez de Valencia. Un resultado que da vida al buque y deja en terapia intensiva a la bandada.

Con el triunfo, la galera dejó su récord en 5-6, aún en el cuarto lugar de la tabla de posiciones, a un juego de Tigres -tercero-, pero ahora a un desafío y medio de Leones, en el segundo puesto que ofrece cupo en la Gran Final.

El equipo crepuscular, por su parte, empeoró su registro a 3-8, en el foso, a 3.5 encuentros del Caracas, en buena medida por culpa del regreso triunfal de Gómez a los terrenos para la parte definitoria de la postemporada.

El prospecto no veía acción desde el 15 de diciembre, exactamente hace un mes, cuando expresó que Cardenales de San Luis, su organización en Estados Unidos, le recomendó descansar. Se marchó sin haber conectado vuelacercas en 49 turnos durante la ronda eliminatoria y solo haber empujado tres rayas en 11 encuentros. Una actuación que superó con creces en la tarde-noche carabobeña.

Seis de los 11 hits que conectó la artillería naval fueron extrabases. Además del par de cuadrangulares de Gómez, también se fueron para la calle David Rodríguez y Luis Torrens, en una oportunidad cada uno. Entre los tres, fletaron 11 de las 12 carreras locales. Rodríguez sumó un doble y Rainel Rosario otro.

Tigres en la pelea

El siete es el número mágico del presente Round Robin para el conjunto Tigres de Aragua. Y no, no porque se trate de la cifra que necesiten para lograr una clasificación. Sino que ha sido, por así decirlo, su dígito de la suerte, porque lo seis triunfos logrados en la instancia han sido con esa cifra, incluido el 7 a 1 con el que derrotó a Leones del Caracas este domingo en el Estadio Universitario.

La escuadra bengalí consumó venganza, solo un día después de haber sufrido la dolorosa derrota que significó el haber dejado escapar una diferencia de hasta siete carreras, con lo que perdió además la oportunidad de alcanzar la punta del torneo, desde donde precisamente bajó a los melenudos.

A Tigres le funcionó todo lo necesario para conseguir el éxito. Pitcheo eficaz, bateo más que oportuno y una defensa solvente. Aparte de que pudo sacar adelante un partido, en el que los tres primeros episodios se habían visto maniatados por el abridor capitalino J.C Ramírez.

El nicaragüense se encimó sobre el morrito solo un par de días después de la catástrofe que sufrió en su salida frente a Tiburones de La Guaira en la que apenas logró sacar dos out con cinco carreras limpias a cuestas. El hecho de que solo hubiese hecho 23 envíos en aquella fatídica jornada, le concedió al cuerpo técnico el chance de usarlo como contingencia, en reemplazo de Ronald Herrera, supuesto para la apertura dominical, pero que por inconvenientes físicos no pudo cumplir.

Ramírez se mostró recuperado y trabajó los tres primeros episodios de manera sobresaliente, tanto que no permitió ni siquiera un hit y el único hombre que se el embasó fue por una pifia defensiva del antesalista Niko Vásquez, para protagonizar hasta ese momento un duelo de lanzadores con David Ramos, el iniciador tigrero, que pese a tener un primer episodio complicado con dos hits, pudo siempre salir airoso para trabajar en blanco.

por primeraedicioncol

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