La comunidad de migrantes está consternada tras los hechos de este domingo, 7 de mayo, en horas de la mañana.
Los migrantes, en su mayoría venezolanos, ya había pasado la frontera, y recién salían de un refugio en la ciudad de Brownsville.
La mayoría eran jovencitos que estaban en el Centro Obispo Enrique San Pedro Ozanam, que estaban en la acera sentados, esperando quizás el autobús para comenzar su travesía en Estados Unidos. La cantidad de fallecidos se elevó a 8.
Justo a las 8:30 de la mañana, un sujeto que aún las autoridades no han revelado su nombre, a bordo de una Land Rover pasó por encima de los ciudadanos a toda velocidad. Se desconoce si iba en estado de ebriedad o bajos efectos de alguna droga.
El sujeto fue retenido por los presentes, pues, además, volcó la camioneta; luego sería detenido por las autoridades policiales.
Rossi Carrillo, venezolana, dijo que el sujeto se pasó el semáforo y giró hacia donde estaba el grupo de personas.
“Empezó a pasarles a todos por encima, unos fueron impulsados, otros fueron arrollados por la camioneta. Fue horrible”; dijo Carrillo.
Daniel González, dijo que dos compañeros de él fueron víctima, que recién habían cumplido los días de retención por migración.
“Ya ellos se iban al terminal para ir a sus destinos. Todos luchamos por un sueño, pasamos una selva, cruzamos ocho países, pasando frío, hambre, sed; cruzamos hasta acá y pensamos que habíamos logrado el sueño americano, y mira lo que nos ha pasado”, dijo el joven.
Dos venezolanos que escaparon del accidente prácticamente ilesos dijeron que ellos y muchos otros a los que no les fue tan bien estaban esperando un autobús que los llevara a la estación central de autobuses en el centro de Brownsville y los transportara fuera de la ciudad.
Luis Herrera dijo que había caminado hasta la frontera entre México y Estados Unidos desde Colombia y que le habían permitido ingresar a Estados Unidos hace una semana.
Dijo que los bomberos y las ambulancias llegaron al lugar minutos después del accidente y expresó su gratitud por la atención que él y las otras víctimas estaban recibiendo.
Dijo que el conductor del vehículo estaba gritando obscenidades que criticaban a los inmigrantes justo cuando ocurrió el accidente, diciendo que los inmigrantes estaban invadiendo los EE. UU.
Herrera dijo que él y su compañero Jesús Ferrer de Maracaibo, Venezuela, estaban esperando tomar un autobús urbano a la terminal del centro para tomar un autobús a San Antonio y conectarse con su familia en otros lugares de los EE. UU.
Víctor Maldonado, director del refugio, expresó que quizás el conductor estaba extremadamente intoxicado.


