Compañías de la industria láctea, como Sancor, y otras especializadas en la venta de pollos, como Granja Tres Arroyos, fueron algunas de las involucradas en la venta de productos a Venezuela con sobreprecios por, al menos, unos 235 millones de dólares, calculó la Sigen.
El organismo auditor comparó las facturas que pagó el Estado bolivariano por esos productos con los precios de exportación que utilizaban las empresas argentinas y descubrió sobreprecios de hasta 90% en algunos productos.
Sancor fue la empresa que más sobreprecios aplicó a los productos vendidos a Venezuela: facturó, en total, 403 millones de dólares por la venta de leche en polvo, con un incremento de 23% con respecto a los precios de referencia. Es decir, se quedó con una diferencia de 95 millones de dólares, según el estudio realizado por la Sigen.
Desde Sancor dijeron que vendieron leche en polvo a Venezuela con precios más altos por la falta de seguridad en los pagos. Recordaron que el gobierno venezolano todavía adeuda una cifra cercana a los 30 millones de dólares y remarcaron que no hubo ningún tipo de irregularidad.
«Todas las operaciones comerciales de Sancor con Venezuela fueron controladas por la AFIP, el Banco Central y el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, Inaes. Las operaciones fueron transparentes en todo momento y pueden verificarse en las cuentas públicas», dijeron desde la empresa.
La justicia investiga en estos sobreprecios un posible soborno transnacional, es decir, el delito de las empresas argentinas como partícipes de una defraudación al Estado de Venezuela. Pero los investigadores apuntan también a la supuesta complicidad de los funcionarios kirchneristas, que les aseguraban a las empresas ingresar en ese mercado.
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