Familiares de varios habitantes del estado Sucre que murieron durante los recientes ataques de Estados Unidos contra presuntas narcolanchas en el Caribe denunciaron haber recibido visitas intimidatorias por parte de funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), pocos días después de los operativos.
Según testimonios recogidos por Reuters, las viviendas de al menos dos familias fueron inspeccionadas y los agentes advirtieron de manera directa que no debían publicar información sobre la muerte de sus parientes en redes sociales ni ofrecer declaraciones públicas.
Sin información oficial ni acceso a los cuerpos
Los familiares aseguran que, hasta la fecha, no han recibido notificaciones oficiales que confirmen las circunstancias del fallecimiento ni detalles sobre la recuperación de los cuerpos. Esta falta de información les ha impedido realizar funerales o cualquier ceremonia de despedida.
Tanto Washington como Caracas han evitado revelar la identidad de las personas que murieron durante los operativos, lo que ha incrementado la incertidumbre y el malestar entre las comunidades afectadas en Sucre.
Más de 80 fallecidos en la campaña de EE. UU.
De acuerdo con datos divulgados por autoridades estadounidenses, más de 80 personas han fallecido en esta campaña militar diseñada —según Washington— para desarticular redes de narcotráfico en el Caribe. Parte de las víctimas serían oriundas del oriente venezolano.
Estados Unidos sostiene que sus acciones han debilitado organizaciones criminales, incluidas —según sus acusaciones— estructuras vinculadas al gobierno de Nicolás Maduro. Caracas rechaza estas versiones y denuncia que los operativos forman parte de un plan para promover un cambio de régimen y controlar los recursos naturales del país.

