La travesía de Milton Medina, conocido como “Miltico”, continúa sumando kilómetros y experiencias en el sur de Venezuela. Después de llegar a la Gran Sabana tras partir de Ciudad Ojeda el pasado 18 de mayo, el cicloviajero zuliano avanzó por varias comunidades indígenas hasta alcanzar Santa Elena de Uairén, donde dejó claro que su aventura todavía no ha terminado.
El punto de su recorrido llegó hasta la frontera con Brasil, acompañado por otros ciclistas, y un acompañante que recorre América Latina en bicicleta, se trata del mexicano @Rodandoconrafadj.

Durante esta nueva etapa, Miltico recorrió el trayecto entre Pacheco y Kumarakapay, una de las comunidades indígenas más grandes del sector. En medio de la ruta tuvo que afrontar nuevamente las condiciones propias del recorrido: lluvia, descensos pronunciados y algunos inconvenientes con sus equipos.
En una de las bajadas, mientras circulaba a unos 50 kilómetros por hora, el teléfono que llevaba consigo cayó al pavimento y sufrió daños. Pese al incidente, Miltico continuó la ruta y llegó a Kumarakapay, donde fue recibido por habitantes de la comunidad.
Miltico conoce las tradiciones de Kumarakapay
Durante su permanencia en Kumarakapay, el ciclista tuvo la oportunidad de conocer parte de la cultura y las tradiciones de la comunidad indígena.
Entre las experiencias que compartió estuvo una demostración de arco y flecha, en la que recibió instrucciones para utilizar este elemento tradicional. También conoció un almanaque ancestral, cuyo diseño representa elementos propios de la comunidad.
La visita estuvo acompañada de muestras de afecto y hospitalidad por parte de los habitantes, quienes recibieron al viajero como parte de esta larga travesía que comenzó hace más de tres meses en la Costa Oriental del Lago.
De Kumarakapay a Mapauri
Luego de su paso por Kumarakapay, Miltico decidió continuar hacia Mapauri, con la intención de acercarse lo máximo posible a Santa Elena de Uairén.
En el trayecto también se encontró con jóvenes ciclistas de la comunidad de San Ignacio, quienes coincidieron con él durante parte de la ruta.
El recorrido estuvo marcado por los paisajes característicos de la Gran Sabana y por el contacto permanente con las comunidades que se encuentran a lo largo de la carretera.
Al llegar a Mapauri, Miltico volvió a ser recibido por sus habitantes, quienes le ofrecieron alimentos y compartieron con él productos propios de la zona.
Entre ellos estuvo el moriche recién extraído, cuyo sabor describió como particular y ligeramente ácido. Los habitantes le explicaron que también puede consumirse acompañado de azúcar.
La aventura no termina en Santa Elena
Uno de los momentos más llamativos de esta etapa ocurrió cuando Miltico llegó a Santa Elena de Uairén, donde fue recibido en la Plaza Bolívar junto a personas que han seguido y acompañado su recorrido.
Ante los mensajes de seguidores que daban por terminada la travesía tras su llegada a la Gran Sabana, el ciclista fue contundente: la aventura continúa.
Miltico explicó que permanecerá en Santa Elena y que todavía debe acompañar parte del proceso antes de considerar concluido el recorrido.
“La aventura sigue”, fue el mensaje que compartió durante la transmisión desde la localidad bolivarense.
En esta etapa también estuvo acompañado por Rafael, identificado como un amigo que se mantiene junto a él durante parte del recorrido.
Una travesía que comenzó en Ciudad Ojeda
La llegada a Santa Elena representa otro capítulo de una aventura que comenzó el 18 de mayo en Ciudad Ojeda, estado Zulia, cuando Miltico emprendió el recorrido en su bicicleta “Pollito 2.0” con el objetivo inicial de llegar hasta la Gran Sabana.
A lo largo del trayecto atravesó distintos estados venezolanos, superó dificultades físicas y mecánicas y recibió muestras de solidaridad en numerosas comunidades.
La travesía también tuvo una pausa inesperada después de los terremotos registrados el 24 de junio, cuando Miltico suspendió temporalmente el recorrido para colaborar con los centros de acopio y las labores de ayuda en Puerto Ordaz. Posteriormente retomó el camino hacia el sur del país.
Para agosto, el ciclista ya había superado los 1.600 kilómetros y se había internado en las comunidades indígenas cercanas a su destino.
El 14 de agosto, finalmente, llegó a la Gran Sabana y compartió imágenes frente al aviso de entrada, acompañado por Lara, la perrita que adoptó durante la travesía y que terminó convirtiéndose en una de las protagonistas de su historia.
Ahora, desde Santa Elena de Uairén, Miltico confirma que la llegada a la Gran Sabana no representa necesariamente el punto final, sino una nueva etapa de un viaje que comenzó en Ciudad Ojeda y que ha terminado conectándolo con cientos de venezolanos a lo largo del camino.

