Este martes 16 de enero, Yuliannis Carolina Sucre, de 17 años, decidió quitarse la vida suspendiéndose de un cable en una construcción sin terminar, ubicada en la calle San Cristóbal de Tucupita.

El lugar era usado como criadero de porcinos.

Según los testimonios recabados, la muchacha menuda y frágil, de baja estatura y rasgos mestizos, tez morena y rostro grácil, lo había intentado en otras ocasiones sin conocer a ciencia cierta las razones ni los porqués.

16 días atrás, el 1 de enero, el sacerdote de origen africano Josiah K’okal, habría tomado similar determinación lanzándose de una de las ramas de un frondoso árbol de mango, dejando un mar de dudas e interrogantes entre sus cercanos.

Sin registros que expliquen o expresen motivaciones claras de tales acciones, del tipo cartas, notas de voz, mensajes de texto o recados a conocidos, el único asidero o sustento de la tesis policial, es una marcada tristeza o la pronunciada curva depresiva el periodo previo a atentar contra su ser.

por primeraedicioncol

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