La misión Artemis II culminó con éxito su regreso a la Tierra tras el amerizaje de la cápsula Orion en el océano Pacífico, marcando un hito clave para el programa de exploración lunar de la NASA.
Luego del descenso, el comandante de la misión, Reid Wiseman, confirmó que todos los integrantes de la tripulación se encuentran en buen estado de salud.
“Vaya viaje. Estamos estables. Los cuatro estamos bien”, expresó Wiseman, transmitiendo tranquilidad tras uno de los momentos más críticos de la misión.
Un amerizaje preciso tras una compleja reentrada
La nave Orion logró un amerizaje controlado mientras sus paracaídas descendían de forma estable, completando una de las fases más delicadas del viaje. Desde el lanzamiento, tanto los astronautas como los funcionarios de la NASA habían señalado que este momento sería decisivo para el éxito de la misión.
Durante la reentrada, la cápsula experimentó condiciones extremas. La velocidad se redujo drásticamente, pasando de más de 30 veces la velocidad del sonido a poco más de 480 kilómetros por hora, gracias al escudo térmico y a la resistencia atmosférica.
A unos 7.600 metros de altitud, se desplegó el primero de los paracaídas, encargado de liberar la cubierta del compartimento delantero que protege el sistema principal. Posteriormente, entraron en acción los paracaídas de frenado, pilotos y principales, reduciendo la velocidad de la cápsula hasta menos de 32 km/h para un descenso seguro.
Superada la fase más crítica
La etapa más peligrosa del viaje, la reentrada atmosférica, fue superada con éxito. Durante este proceso, la nave soportó temperaturas extremas generadas por la fricción con la atmósfera terrestre. Una vez restablecido el contacto con el control de misión, se confirmó que tanto la cápsula como la tripulación estaban en condiciones óptimas.
Mientras avanzan las labores de recuperación en el océano Pacífico, los equipos de la NASA celebran este regreso sin contratiempos, que representa un paso fundamental hacia los próximos objetivos del programa Artemis, incluyendo futuras misiones tripuladas a la órbita lunar y, eventualmente, el regreso del ser humano a la superficie de la Luna.

