La empresa, vinculada al cofundador de Coinbase Fred Ehrsam, firmó un contrato con PDVSA para desarrollar el bloque Budare-Elotes. Su objetivo es alcanzar 100.000 barriles diarios, aunque todavía no se han divulgado detalles suficientes sobre el financiamiento y el cronograma operativo.
Manuel Iribarren, emprendedor venezolano de 28 años radicado en Silicon Valley, evitó ofrecer detalles sobre Primavera Infinita, la compañía que cofundó y que acaba de ingresar al negocio petrolero venezolano, durante un conversatorio celebrado en Caracas en el marco del Startup Venezuela Summit.
La empresa firmó el 2 de septiembre un Contrato de Participación Productiva (CPP) con Petróleos de Venezuela (PDVSA) para desarrollar el bloque petrolero Budare-Elotes. El acuerdo se anunció durante un acto en el Palacio de Miraflores con la participación de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright.
Primavera Infinita reúne perfiles de tecnología, criptomonedas e inversión energética. Entre sus socios figuran Fred Ehrsam, cofundador de Coinbase y de la firma de inversión Paradigm, y Dheeraj Verma, expresidente de Quantum Energy Partners.
La compañía aspira a producir 100.000 barriles diarios a corto plazo, una meta empresarial que aún no representa producción efectiva. Iribarren ha señalado que prevé comprometer capital para recuperar yacimientos e incorporar tecnología, pero no ha detallado públicamente el esquema de financiamiento ni el cronograma de ejecución.
El desafío de recuperar campos maduros
Budare-Elotes está integrado por campos descubiertos hace décadas. Su anterior contrato, vinculado a LNGEG Growth I Corp, filial relacionada con la canadiense LNG Energy Group, fue rescindido por las autoridades venezolanas en febrero de 2026.
Según Oil & Gas Journal, el proyecto tendría un potencial de producción superior a los 70.000 barriles diarios. Sin embargo, esa estimación no equivale a la producción actual ni permite establecer cómo se relaciona con la meta de Primavera Infinita.
La recuperación de campos maduros suele exigir reparaciones de pozos, mantenimiento de instalaciones, mejoras en los sistemas de transporte y procesamiento, suministro eléctrico y nuevas inversiones para elevar la extracción.
La empresa también ha manifestado interés en otros bloques petroleros de la Faja Petrolífera del Orinoco, entre ellos Boca, Guico y Guara, operados por la brasileña Alvorada Heavy Industries.
Aunque sus promotores destacan el potencial de Venezuela, la viabilidad de la apuesta dependerá de los recursos financieros disponibles, las condiciones reales de los yacimientos y la capacidad de ejecutar las operaciones. Por ahora, la meta de 100.000 barriles diarios sigue siendo una proyección y no un resultado alcanzado.
