Con el 100 % de los votos escrutados, Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo el 51,7 % frente al 48,2 % de Flávio Bolsonaro, una diferencia de aproximadamente 4,3 millones de sufragios. El candidato de derecha cuestionó la legalidad de la jornada electoral y anunció que solicitaría la anulación de los comicios.
Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido este domingo para un nuevo mandato presidencial en Brasil, que se extenderá hasta 2030. Con esta victoria, el dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) consolida su permanencia al frente de la mayor economía de América Latina y refuerza su trayectoria política, que comenzó a marcar la historia del país a principios de este siglo.
De acuerdo con los resultados definitivos del Tribunal Superior Electoral (TSE), Lula obtuvo el 51,7 % de los votos, mientras que el candidato derechista Flávio Bolsonaro alcanzó el 48,2 %. La diferencia entre ambos fue de aproximadamente 4,3 millones de sufragios.
Uno de los elementos más destacados de la contienda fue la remontada de Lula, quien logró revertir el resultado de la primera vuelta. Según el balance citado, es la primera vez desde el retorno de las elecciones presidenciales directas en 1989 que un candidato que quedó en segundo lugar en la ronda inicial consigue imponerse en el balotaje.
Sin embargo, la victoria quedó acompañada de cuestionamientos por parte de Flávio Bolsonaro, quien aseguró que no reconocería los resultados y que acudiría a los tribunales para solicitar la anulación de las elecciones.
Flávio Bolsonaro cuestiona la ampliación del horario de votación
El candidato derrotado argumentó que las condiciones en las que se desarrolló la jornada electoral impiden reconocer el resultado. También denunció un supuesto cambio de las reglas electorales por parte de Cristiano Zanin, magistrado del Tribunal Supremo, a quien atribuyó la decisión de extender el horario de votación hasta las 19:00.
La medida se produjo después de denuncias sobre dificultades en el transporte público de varias ciudades, entre ellas Salvador y São Paulo. También se reportaron quejas por la falta de transporte interurbano gratuito en algunas localidades.
Ante estos señalamientos, el equipo de campaña de Lula solicitó al TSE ampliar el horario para permitir que más ciudadanos pudieran ejercer su derecho al voto. El propio mandatario defendió la medida y sostuvo que buscaba evitar que las personas afectadas por presuntas presiones de empresarios o alcaldes quedaran nuevamente perjudicadas.
La campaña de Flávio Bolsonaro también pidió una prórroga, aunque por motivos diferentes: las fuertes lluvias que afectaban al sur de Brasil, una región donde el electorado conservador tiene una presencia importante.
Pese a ello, el candidato cuestionó posteriormente la validez de la jornada. «Es imposible reconocer los resultados de las elecciones, dadas las circunstancias en las que se desarrollaron los acontecimientos», declaró ante periodistas.
Analistas ven difícil que prospere la impugnación
La posibilidad de que los tribunales anulen los comicios genera debate entre especialistas en derecho electoral. Sin embargo, varios analistas consultados por BBC Brasil consideran que la diferencia de más de cuatro millones de votos dificulta que una eventual impugnación prospere.
Fernando Neisser, abogado y presidente de la Comisión de Estudios de Derecho Político y Electoral del Instituto de Abogados de São Paulo, afirmó que el desenlace dependerá de los argumentos que presente la campaña de Bolsonaro, aunque considera que, desde el punto de vista jurídico, existen pocas posibilidades de éxito.
Otro especialista de la Academia Brasileña de Derecho Electoral y Político, que pidió mantener su identidad en reserva, señaló que la campaña del Partido Liberal (PL) podría llevar el caso a los tribunales. Entre los argumentos que eventualmente podrían plantearse mencionó el número de electores que no habrían podido votar.
No obstante, la abstención registrada en la segunda vuelta fue de aproximadamente el 19 %, frente al 21 % de la primera ronda. Este descenso constituye un elemento que podría debilitar las alegaciones relacionadas con una supuesta afectación generalizada de la participación electoral.
Neisser explicó que sería necesario comparar los votos emitidos antes de las 17:00 con los registrados después de esa hora, además de examinar las diferencias entre los estados. Si existieran patrones que demostraran una afectación desigual entre los territorios favorables a cada candidato, podrían surgir argumentos para presentar impugnaciones. Aun así, consideró que el margen de la victoria hace poco razonable esperar una anulación.
¿Qué dice la legislación electoral brasileña?
Los especialistas señalan que una eventual demanda podría apoyarse en los artículos 220 y 224 del Código Electoral brasileño.
El artículo 220 contempla circunstancias en las que una votación puede considerarse nula, entre ellas la celebración de elecciones fuera del día, horario o lugar establecido, así como el cierre de las mesas antes de las 17:00. El artículo 224, por su parte, establece que, si la nulidad afecta a más de la mitad de los votos del país, el TSE debe convocar nuevas elecciones dentro de un plazo de entre 20 y 40 días.
Uno de los argumentos que podría presentar la defensa de Bolsonaro es que algunos centros electorales habrían cerrado antes de recibir información sobre la ampliación del horario. Esto habría impedido votar a personas que llegaron después de las 17:00, pese a que, bajo las nuevas disposiciones, podían tener derecho a hacerlo.
El abogado electoral Alberto Rollo defendió la validez de los comicios y recordó que la Constitución establece el período en el que deben celebrarse las elecciones. Por ello, sostuvo que no sería posible trasladar la votación a otra fecha simplemente por las controversias surgidas durante la jornada.
El politólogo Sérgio Abranches también consideró que la impugnación tendría dificultades para prosperar. A su juicio, la ampliación horaria no modificó el resultado y la propia campaña del PL había solicitado una prórroga.
Durante el anuncio de los resultados, el presidente del TSE, el magistrado Kássio Nunes Marques, afirmó que el organismo había superado las dificultades de la jornada y aseguró que la decisión judicial no produjo alteraciones en el resultado electoral. Sin embargo, también cuestionó los problemas que la medida generó en la fase final de la votación.
Una eventual anulación obligaría a convocar nuevos comicios, lo que supondría una especie de tercera vuelta presidencial. De concretarse, sería un escenario inédito en Brasil desde el restablecimiento de la democracia. Por ahora, la continuidad del proceso dependerá de los argumentos que presente la campaña de Flávio Bolsonaro y de la decisión que adopten las autoridades judiciales competentes.

