El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que el Gobierno venezolano ha cumplido hasta ahora los plazos acordados con Washington y advirtió que no permitirá que el proceso de transición política se extienda durante años.
«Tenemos unos plazos que ellos han aceptado y, hasta ahora, han cumplido todos y cada uno», declaró Rubio durante una entrevista telefónica con periodistas.
El funcionario recordó que Venezuela continúa sometida a numerosas sanciones estadounidenses y que parte de la actividad económica recuperada desde enero depende de las licencias y autorizaciones emitidas por Washington. Según explicó, estos mecanismos mantienen una importante capacidad de influencia de Estados Unidos sobre las decisiones de las autoridades venezolanas.
«Venezuela sigue siendo un país y una economía que funcionan bajo sanciones. Continúa fuertemente sancionada», afirmó Rubio, quien sostuvo que su país conserva «una influencia considerable sobre el rumbo de estas conversaciones y los resultados que obtenemos de ellas».
El jefe de la diplomacia estadounidense insistió en que no está dispuesto a esperar varios años para concretar los objetivos de Washington.
«¿Y si intentan hacernos esperar dos años? Eso no va a ocurrir», advirtió.
Renovación de instituciones y ruta electoral
De acuerdo con la información atribuida a un alto funcionario del Departamento de Estado, el plan estadounidense contempla la designación de nuevos integrantes del Tribunal Supremo de Justicia antes de finalizar el año y la renovación del Consejo Nacional Electoral posteriormente.
De acuerdo a una fuente cercana a la Casa Blanca, la hoja de ruta también incluiría una eventual declaración de falta absoluta en la Presidencia por parte de Delcy Rodríguez, con el propósito de abrir el camino a un proceso electoral.
Sin embargo, estos pasos corresponden a la hoja de ruta descrita por fuentes vinculadas a Washington y no deben interpretarse como decisiones oficiales ya adoptadas por las instituciones venezolanas.
Rubio afirmó que espera completar la transición mucho antes de finalizar su gestión al frente del Departamento de Estado, cuyo período podría extenderse hasta enero de 2029.
«En el mejor de los casos, me quedan dos años y dos meses en este puesto», señaló, al insistir en que el proceso no debe prolongarse indefinidamente.
Las declaraciones reflejan la intención de Washington de mantener presión sobre las autoridades venezolanas mediante las sanciones y los acuerdos alcanzados, mientras promueve cambios institucionales y una eventual salida electoral a la crisis política del país.

