La organización estadounidense Global Empowerment Mission (GEM) anunció que mantendrá un despliegue humanitario continuo durante los próximos cinco años en Venezuela para apoyar a las víctimas del doble terremoto del pasado 24 de junio. La primera etapa de su plan operativo está enfocada en el suministro de ayuda de emergencia y la estabilización de las comunidades costeras.
El director de la organización para América Latina, Luis Velásquez, oficializó el compromiso a largo plazo desde la parroquia Caraballeda, una de las zonas más devastadas del litoral central: «Lo que pretendemos es quedarnos aquí durante cinco años apoyando a la población más damnificada», aseveró.
Despliegue inmediato y logística de asistencia
Desde su arribo al país el 27 de junio, apenas tres días después de los sismos de magnitud 7.2 y 7.5, la organización ha estructurado un mecanismo de distribución diaria:
- Alcance: Cobertura en 11 comunidades vulnerables del estado La Guaira.
- Suministros críticos: Despliegue de plantas eléctricas, carpas de campaña, fórmulas lácteas para lactantes, alimentos no perecederos e insumos de higiene personal.
- Composición de los kits: Cada caja entregada contiene alrededor de 20 artículos básicos (arroz, granos, proteínas enlatadas, agua y sopas instantáneas).
- Meta operativa: Abastecer a unas 5.000 familias diariamente, lo que se traduce en un impacto directo para cerca de 20.000 ciudadanos por jornada.
Plan de reconstrucción a partir de agosto
La estrategia de la ONG contempla la transición de la asistencia de emergencia hacia una fase de desarrollo estructural. A partir del mes de agosto, GEM proyecta iniciar programas enfocados en:
- Reconstrucción y reforzamiento de viviendas dañadas.
- Reactivación de la agricultura local.
- Apoyo financiero y técnico para los sectores industrial y comercial paralizados.
Testimonios desde la zona de desastre
La paralización de la economía local y la pérdida de infraestructura mantienen en vulnerabilidad extrema a los habitantes de la entidad.
«Actualmente duermo fuera de mi vivienda debido a que la estructura presenta riesgos de colapso», relató Yelitza Serrano, de 49 años, una de las damnificadas en Caraballeda. Por su parte, Andreína Albarrán instó a la comunidad internacional a mantener el apoyo en la región: «Perdí mi fuente de ingresos luego de que los comercios locales donde trabajaba quedaran totalmente paralizados tras el terremoto», concluyó.

