Una leve brisa mueve las densas aguas de un caño, mientras, la mirada perdida de un anciano pescador y las cestas vacías, es el paisaje de un viejo nido de ilusiones para los que vivieron del arte de la pesca en Lagunillas.

Para los pescadores del caño la O en Ciudad Ojeda, la contaminación del lago, las crisis que afecta la compra de insumos, y la poca atención gubernamental, son factores que aceleran la merma de esta actividad económica en Lagunillas.

La génesis de esta pequeña comunidad se remonta a la migración desde el sector Pueblo Viejo de Agua, el cual fue mudado por el riesgo de una planta termoeléctrica.

En tal sentido, la comunidad de Pueblo Viejo, o conocida también como Paraute, fue migrada a Ciudad Ojeda, mientras que los pescadores se instalaron en el hoy popular caño la O.

El caño la O en Ciudad Ojeda, estado Zulia, según cuentan los moradores, llegó a tener hasta 4 metros de profundidad, hoy, apenas alcanza el metro y medio.  

Este caño, que bordea gran parte de Ciudad Ojeda, sirve de drenaje con desembocadura al lago de Maracaibo; y los pescadores se instalaron en sus márgenes convirtiendo el área en un conjunto de pequeños muelles de pescadores.

Ramón Segundo Maureira, tiene 74 años, y unos 50 viviendo en el caño la O, lugar que considera su hogar, y reconoce que vivió de la pesca durante casi toda su vida, pero hoy, todo es diferente.

“Hace varias décadas sacábamos de todo en el lago de Maracaibo; imagínese que la curvina no tenía mucho valor. En los últimos años se vive de la pesca de cangrejo azul, pero la contaminación del lago ha mermado mucho la extracción. Hay mucha peste”, precisó.

En el pasado, cada madrugada se veía caminar a decenas de pescadores en las carreteras O y P de Ciudad Ojeda para comenzar la faena ancestral; hoy quedan muy pocos.

Pescadores en Ciudad Ojeda a la baja

En la zona hay algunos centros de acopio, con pescadores que laboran de forma tercerizada; es decir, el dueño de las lanchas y las cavas provee al pescador el costo operativo, y le pagan según lo que puedan pescar, sobre todo algunas especies como cangrejo azul.

El principal centro de acopio es Los Chirinos, o como lo conocen en la zona, Caracas, pues todos sus productos lo llevan al centro del país.

“Ellos si sacan buena pesca, porque tiene embarcaciones más adecuadas y se alejan más hacia el sur del lago; nosotros, los pequeños pescadores, debemos limitarnos a la pesca cercana”, explicó Yepsi Colina, encargada del centro de pesca Romina.

En Romina tienen 24 lanchas, y explica Colina que hay días que los pescadores pasan el día pescando sin extraer nada; ellos se dedican más a la extracción de cangrejo.

Como muchos en la localidad, creen que se requiere que el caño la O sea dragado, pues cada vez que llueve se inundan las viviendas, además del mal olor, sobre todo en temporada veraniega.

“Nosotros necesitamos ayuda del gobierno tanto técnica como de asistencia en servicios básicos; la producción viene en caída; unos dicen que es la peste (aguas putrefactas en el lago), otros dicen que las especies se están mudando de lugar, y otros señalan que son los derrames petroleros”, comentó Colina.

En el pasado, se intentó establecer un centro de acopio en el Caño la O, con inversión del gobierno nacional, el proyecto no duró mucho.

Para muchos pescadores, ya no vale la pena seguir en esta actividad, pues el costo jornada laboral/esfuerzo es muy bajo.

El caso de Ramón es parecido a muchos otros, un anciano con 75 años; cuya esposa padeció de Huntington o mal de San Vito; hoy, tres de sus hijas padecen la misma enfermedad; mientras que algunos nietos se cobijan en su techo esperando poder tener una vida mejor, que quizás, nunca llegue.

Seguir en el caño La O, esperando el milagro de la naturaleza, es la única opción, como Ramón Segundo, que luego de 40 años pescando, añora aquellos días cuando se vivía de la pesca en el Lago de Maracaibo para llevar una vida decente.

Colaboración en video Manuel Arends

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