El segundo día de la visita apostólica del Pontífice incluyó una multitudinaria misa en Paysandú, un encuentro con comunidades vulnerables en Casavalle, una reunión con representantes del sector educativo y una vigilia de oración en el histórico Estadio Centenario de Montevideo.
El papa León XIV protagonizó este sábado 7 de noviembre una intensa jornada en Uruguay, con actividades que combinaron celebraciones religiosas, encuentros comunitarios y mensajes sobre algunos de los principales desafíos sociales de la actualidad. Desde Paysandú hasta Montevideo, el Santo Padre llevó un mensaje de unidad, fraternidad, defensa de la vida y compromiso con los más necesitados.
La jornada comenzó temprano con su traslado en avión desde Montevideo hasta Paysandú, donde presidió su primera misa en territorio uruguayo. La celebración tuvo lugar en el Parque París-Londres, ante aproximadamente 40.000 personas, según cifras de la Oficina de Prensa del Vaticano. Entre los asistentes había peregrinos procedentes de Argentina, Brasil y distintas regiones de Uruguay, muchos de los cuales llegaron desde la noche anterior para participar en el encuentro.
Durante la homilía, León XIV recordó al beato Jacinto Vera, primer obispo de Montevideo, y destacó su entrega pastoral, generosidad y compromiso con la paz, especialmente durante la Defensa de Paysandú de 1864.
El Pontífice utilizó tres elementos característicos de la región para transmitir su mensaje: los puentes, los palmares y el mate. Sobre los primeros, tomó como referencia el puente internacional General Artigas, que conecta Uruguay y Argentina, para exhortar a la sociedad a construir vínculos, superar divisiones y promover el encuentro entre los pueblos.
Los palmares, por su parte, representaron la necesidad de permanecer arraigados en Cristo y crecer como comunidad, mientras que el mate fue presentado como un símbolo de amistad, familiaridad y fraternidad, capaz de reunir a las personas para compartir alegrías y dificultades.
«¡Cristo cuenta con ustedes! ¡Cristo cuenta contigo!», expresó al finalizar su homilía, en la que también pidió fortalecer la educación religiosa de niños y jóvenes, acompañar a las familias, proteger a los adultos mayores y practicar las obras de caridad.
Una parada de oración en la Catedral de Paysandú
Después de la celebración eucarística, León XIV realizó una visita a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo, Catedral de Paysandú, donde se arrodilló ante el altar para rezar.
El templo, cuya construcción comenzó en 1860 y que fue elevado a basílica menor por el papa Pío XII en 1949, recibió al Pontífice en una breve parada antes de su regreso a Montevideo.
En el exterior, dirigió unas palabras a los fieles y retomó los símbolos de su homilía. También firmó el Libro de Honor de la ciudad con un mensaje en el que pidió a Dios bendecir a los habitantes de Paysandú, fortalecer sus esperanzas y hacer fructificar el bien que siembran diariamente.
Casavalle: un llamado contra la pobreza y la violencia
De regreso en Montevideo, el Papa visitó el barrio Casavalle, específicamente la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, donde se encontró con representantes de comunidades vulnerables y escuchó testimonios de vecinos.
Tres personas compartieron sus experiencias. Angélica, habitante del barrio Plácido Ellauri, recordó la labor del sacerdote Rubén Isidro Alonso, conocido como Padre Cacho, quien dedicó su vida a acompañar a las poblaciones más necesitadas.
Katerhine Silva, del barrio Marconi, relató su historia de superación después de vivir en la calle y enfrentar situaciones de abuso y violencia. Su recuperación estuvo vinculada al acompañamiento del Movimiento Tacurú.
También intervino Alan Bertacco, exalumno del Liceo Jubilar Juan Pablo II, quien explicó cómo las oportunidades educativas transformaron su vida y cómo la fe lo acompañó durante las dificultades familiares, especialmente ante el nacimiento prematuro de su hijo.
En su intervención, León XIV recordó la parábola del buen samaritano y cuestionó la indiferencia frente a la inseguridad, la pobreza y la exclusión social.
«Un hijo de este país, tan rico en recursos, no debería irse a dormir sin comer, ni debería renunciar a recibir una educación y un futuro dignos debido a la inseguridad que reina en las calles», manifestó.
También advirtió que hay niños que dejan de asistir a la escuela por miedo a la violencia y pidió a la Iglesia, las instituciones civiles y el Estado trabajar conjuntamente para construir comunidades donde nadie quede excluido.
El Pontífice destacó además su especial devoción por la Virgen de Guadalupe, advocación en cuya festividad recibió su ordenación episcopal. Durante la visita también reconoció un proyecto de construcción de viviendas para familias de bajos recursos, al que contribuyeron benefactores de la Papal Foundation.
Educación, inteligencia artificial y defensa de la vida
La siguiente actividad tuvo lugar en la Universidad Católica del Uruguay (UCU), donde León XIV se reunió con representantes del mundo educativo, profesores y estudiantes.
Uno de los principales ejes de su intervención fue el impacto de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
El Papa pidió que la educación coloque a las personas por encima de los algoritmos y promueva un uso responsable de las herramientas tecnológicas. Advirtió que acumular información no equivale necesariamente a tener sabiduría, pues también se necesita discernimiento, reflexión y comprensión del contexto.
Asimismo, alertó sobre los riesgos de deshumanización de una sociedad que reconoce cada vez más capacidades a las máquinas, pero puede cuestionar el valor de las personas cuando dejan de ser productivas.
«Necesitamos proclamar de nuevo que la vida humana se respeta en todas sus fases y estados. Nadie puede ser rechazado», expresó.
En otro momento, vinculó el significado de las manos humanas con la construcción de la paz y lamentó que también sean utilizadas para producir guerras. Invitó a las instituciones educativas católicas a formar generaciones comprometidas con la reconciliación y la convivencia.
Al finalizar el encuentro, se asomó a una ventana de la universidad para saludar a los presentes y les pidió mantener el entusiasmo, la alegría y el compromiso con la fe.
El Centenario reunió a miles
La jornada culminó en el Estadio Centenario, donde León XIV encabezó una vigilia de oración con una multitudinaria participación juvenil.
Las autoridades estimaron que unas 70.000 personas ingresaron al recinto y otras 30.000 siguieron la actividad desde sus alrededores, para un total aproximado de 100.000 asistentes.
El cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, dio la bienvenida al Pontífice con un discurso marcado por referencias futbolísticas. Recordó que el estadio representa una parte fundamental de la identidad uruguaya e invitó a los asistentes a no ser simples espectadores, sino protagonistas de la vida comunitaria.
Durante la vigilia, el Papa escuchó testimonios y preguntas de jóvenes y familias. Federica, una psicopedagoga de 31 años, planteó las dificultades para encontrar trabajo, formar una familia y alcanzar sus proyectos personales. Giovanni, de 22 años, compartió las consecuencias familiares y sociales que experimentó después de su conversión religiosa.
También intervino el matrimonio Gutiérrez Hernández, que celebra 30 años de casados y tiene cinco hijos, para consultar sobre los desafíos de la vida familiar.
En respuesta, León XIV exhortó a los jóvenes a practicar el perdón, servir a los demás y no tener miedo de asumir compromisos duraderos.
«Cuando perdonar parezca una derrota, perdonen», expresó. También los animó a construir familias y asumir el amor como una decisión para toda la vida: «¡No le teman al para siempre!».
Uno de los mensajes centrales de la vigilia fue su invitación a aspirar a la santidad, sin conformarse con una vida mediocre o una fe limitada a las costumbres.
«¡Sean santos!», insistió ante los miles de asistentes.
La celebración concluyó entre cantos, música y fuegos artificiales que iluminaron el cielo de Montevideo. Entre los participantes del espectáculo musical estuvo el uruguayo Francisco «Pancho» Presno, médico y músico, quien cumplió su sueño de cantar para Dios en el histórico estadio junto a la cantante católica Damiani.
La visita también estuvo acompañada por iniciativas religiosas, como la propuesta del cardenal Sturla de rezar 3,5 millones de avemarías, una por cada habitante de Uruguay, y la elaboración de medallas conmemorativas del viaje papal.
Con esta jornada, León XIV cerró su segundo día en Uruguay, 38 años después de la visita de San Juan Pablo II en 1988. Este domingo 8 de noviembre, el Pontífice continuará su recorrido apostólico con destino a Argentina, dejando en el país un mensaje centrado en la fraternidad, la defensa de la vida, la educación, la familia y la responsabilidad colectiva frente a las desigualdades sociales.

