Una de las nuevas series de Netflix ha cautivado a la audiencia, y sobre la cual, seguro quieres saber, la historia real del Caso Asunta, crimen que conmocionó a España en 2013.
«Cuando los padres de Asunta, que tiene solo doce años, denuncian su desaparición, la investigación pronto se vuelve en su contra. La verdad resulta ser más siniestra de lo que todos imaginaban», dice la sinopsis oficial de Netflix.
Esta miniserie es el nuevo éxito de Netflix y solo tiene solo 8 episodios.
Asunta Basterra Porto, una niña de 12 años adoptada por Rosario Porto y Alfonso Basterra, fue encontrada muerta en un bosque a las afueras de Santiago de Compostela el 24 de septiembre de 2013. La autopsia reveló que la causa de la muerte fue la asfixia por intoxicación con Lorazepam, un medicamento para la ansiedad.
La investigación policial se centró en los padres adoptivos de Asunta, quienes fueron detenidos en noviembre de 2013 y acusados del asesinato de su hija.
El juicio se celebró en 2015 y en noviembre de ese año, Rosario Porto y Alfonso Basterra fueron condenados a 18 años de prisión por un delito de asesinato con la concurrencia del agravante de parentesco.
El caso Asunta ha sido objeto de gran atención mediática y debate público. Se han barajado diversas hipótesis sobre el móvil del crimen, incluyendo la posibilidad de que Asunta fuera víctima de un ritual satánico.
Sin embargo, la sentencia del Tribunal Supremo de 2018 confirmó la culpabilidad de los padres adoptivos y descartó la existencia de un móvil ritual.
El caso Asunta sigue siendo un tema controvertido y doloroso para la sociedad española. La muerte de una niña a manos de sus propios padres ha generado una profunda reflexión sobre la violencia intrafamiliar y la adopción.
Basterra sigue cumpliendo su condena en prisión, mientras que Porto apareció ahorcada en 2020 en su celda tras haber tenido varios intentos de suicidio.

Antes de este suceso, recibió varias visitas de María Fe, una monja que lleva 11 meses trabajando en la prisión de Teixeira.
La mujer se ha pronunciado sobre el tema en el programa de Televisión Española, Mañaneros, donde ha dado una versión de Porto muy diferente a la aportada por su abogado defensor, José Luis Gutiérrez Aranguren.
Según el letrado, la condenada “no era narcisista”, opinión que María Fe no comparte. “Yo no soy juez ni la juzgo, pero a mi parecer pensaba mucho en sí misma porque estaba siempre preocupada de lo que la prensa decía de ella, de lo que la televisión decía de ella. Y muy pocas veces pensaba en las demás”.
En prisión tenía una relación complicada con el resto de reas, según la monja, ya que, aunque al principio si “trataba de ganárselas con compras en el economato”, a ella le confesaba en privado que “eran muy aprovechadas”.
Una afirmación que no gustó a la entrevistada, ya que argumenta que era posible que fueran aprovechadas, pero “porque lo necesitaban”.
Rosario Porto, tan solo dos años antes del crimen decidió cerrar el despacho de abogados que tenía y se dio de baja en el Colegio de Abogados de Santiago.
Tras eso orientó su carrera en dos direcciones: la representación de intereses comerciales en Marruecos (trabajo que la llevaba a viajar con frecuencia); y una vocalía muy activa en el Ateneo de Santiago, un foro de profesores universitarios, abogados, arquitectos, médicos y profesionales de diferentes áreas orientado como “un espazo de participación, entendemento, coñecemento e afondamento en todos aqueles temas de interese para a cidadanía”.

Sobre la herencia de Rosario Porto
Rosario Porto dejó escrito en su herencia que fuera repartido en dos partes: Una para sus abogados y otra para su amiga más íntima, María Teresa Sampedro conocida como ‘La Nena’. Sin embargo, los letrados decidieron renunciar a la parte que les tocaba, por lo que la totalidad de la herencia quedó en manos de su amiga.
‘La Nena’ era una de las mejores amigas de Rosario, que se conocían desde que eran niñas. Las dos eran grandes confidentes de la otra, llegando al punto que Teresa se convirtió en la mano derecha de la abogada. Cuando la madre fue detenida y no pudo acudir a la incineración de su hija, fue ‘La Nena’ la encargada de recoger las cenizas de Asunta del tanatorio.

