San Juan Bautista según el Evangelio de San Lucas, nació seis meses antes que Jesucristo, y su nacimiento fue anunciado por el ángel Gabriel a su padre, Zacarías.
Su nacimiento profetizó la Natividad de Cristo el Señor, y su existencia brilló con tal esplendor de gracia, que el mismo Jesucristo dijo no haber entre los nacidos de mujer nadie tan grande como Juan el Bautista.
En Venezuela se celebran las fiestas en honor a San Juan Bautista, es uno de los rituales más importantes en lo que a cultura popular se refiere, por mezclar lo místico con lo profano. Están asociadas a la purificación del agua y del fuego.
Esta celebración comienza a formar parte de la cultura popular venezolana en el periodo colonial, y permitió la participación de la población indígena, africana y sus descendientes. En casi todas las poblaciones se realizan misas en su honor, se adorna el altar y se le pagan promesas por los favores recibidos.
En las comunidades donde se celebra a San Juan, se reconoce su vida y su relación con la de Jesucristo, a quien bautizó.
Se concede valor tanto al baño de la imagen del Santo en su día; que en muchas poblaciones es la de un niño; como al baño de los devotos, quienes por tradición se sumergen en las aguas de playas o ríos a media noche del 23 de junio o en la madrugada del 24.

Creencias populares
Existe la creencia de que ese día el agua adquiere propiedades benéficas especiales, así como las plantas con propiedades medicinales o mágicas, que suelen recogerse durante la noche de la víspera.
A San Juan se le atribuyen innumerables milagros o beneficios que otorga a sus creyentes, puede verse reflejado tanto en los altares domésticos como en los públicos, las imágenes adornadas con un gran número de menudas figuras hechas con metales precioso, frutas y flores de la cosecha como ofrendas.
En numerosas poblaciones de los estados Miranda, Aragua, Carabobo, Yaracuy, Sucre y Vargas realizan hasta el presente los homenajes a San Juan con la interpretación de música, cantos y bailes característicos. En este día los niños de los estados Guárico y Bolívar salen a trotar en sus “caballitos Sanjuaneros” de simple factura, pero de ingenua belleza.
En Curiepe, celebran el “Encierro de San Juan” donde el Santo es llevado en procesión hasta la iglesia donde permanecerá hasta el año siguiente.
La imagen es cargada por las calles del pueblo hasta llegar a la iglesia donde simulan la entrega de éste al sacerdote, pero la imagen es sacada por una puerta lateral a un sitio desconocido, donde todo está arreglado para realizar un velorio acompañado de bailes al son de los tambores.
También se celebra el “San Juan Congo” el siguiente sábado después del San Juan Bautista. No figura en el calendario católico y a diferencia del otro, éste muestra sus atributos sexuales, posiblemente como símbolo de fertilidad.
Las Cofradías o Hermandades se encargan de cuidar la imagen del Santo, vestirla con trajes especiales el día de la fiesta, adornar el altar y las andas de la procesión, asegurar el mayor lucimiento de la celebración, crear sólidos vínculos de solidaridad entre los integrantes y mantener vivo el culto a sus Santos Patronos.
En esta festividad venezolana sobresale la ejecución de tambores, específicamente tambores de un solo parche o membrana, que reciben diversos nombres como: burro negro, campana, clarín o cumaco. Los tambores “mina” y “curbata o curbeta”, se tocan en conjunto, siendo el mina, el solista.
Fundación Bigott

