El gobierno de Estados Unidos ha ordenado al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) incrementar drásticamente el número de detenciones diarias, fijando una meta de 3.000 arrestos por jornada.
Esta medida, impulsada por Stephen Miller, asesor principal de Trump, y Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, forma parte de una estrategia más amplia para superar el millón de detenciones anuales.
Algunos funcionarios han expresado su escepticismo sobre la factibilidad de alcanzar este objetivo, reseña Infobae.
En una reciente reunión, el subsecretario de la Casa Blanca, Stephen Miller, quien también abordó el tema en una entrevista con Fox News, ejerció una considerable presión sobre los funcionarios del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
Este tono generó inquietud entre los asistentes, quienes temen por su seguridad laboral si no cumplen con los nuevos y ambiciosos objetivos de detención.
Miller enfatizó que la administración no solo busca reforzar la seguridad fronteriza, sino también sentar un precedente de aplicación rigurosa de las políticas migratorias en todo el territorio estadounidense.

