El huracán Melissa, clasificado como categoría 3 en la escala Saffir-Simpson, impactó el oriente de Cuba en la mañana de este 29 de octubre. Según confirmó el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos, el fenómeno tocó tierra a las 7:10 UTC cerca de la localidad de Chivirico, próxima a Santiago de Cuba, con vientos sostenidos cercanos a 195 kilómetros por hora.
El Instituto Meteorológico (Insmet) de Cuba ha emitido alertas graves, previendo que, si bien Melissa se ha degradado a Categoría 3 al tocar tierra, sus efectos siguen siendo preocupantes.
Se prevé que, el centro del huracan, que avanza a 17 kilómetros por hora, se desplace en dirección noreste, con vientos sostenidos de más de 200 kilómetros por hora, lluvias que podrían dejar hasta 450 mililitros (litros por metro cuadrado) y marejadas ciclónicas con olas de hasta ocho metros.
Tras entre seis y ocho horas en tierra, el pronóstico estima que Melissa saldrá al mar por el municipio de Banes (noreste), aunque sus efectos se seguirán sintiendo en Cuba por otras ocho o diez horas más.
Por otro lado, las autoridades cubanas han advertido que se trata de un sistema «extremadamente peligroso» por la probabilidad de que se produzcan inundaciones súbitas, deslaves, penetraciones del mar en zonas bajas costeras, derrumbes e, incluso, roturas de presas.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha pedido responsabilidad y precaución y ha advertido que ésta «será una noche muy difícil» para todo el país.
En total, más de 735.000 personas, de las provincias de Granma, Santiago de Cuba, Guantánamo, Holguín, Las Tunas y Camagüey, han sido evacuadas o puestas a resguardo, la mayoría en casas de familiares y amigos. La cifra equivale a mas del 7,5% de la poblacióm total de Cuba.
Además, en toda la región oriental se ha paralizado el transporte público terrestre, marítimo y aéreo; se ha suspendido la actividad docente y se han asegurado infraestructuras estatales y cultivos.
Con información de: Unión Radio

