Quizás no sea el mejor de los títulos, pero es que al menos para hoy tomó este corto instante para compartir un reciente análisis.
Me refiero a una serie de hechos que están suscitándose sobre la estigmatización y discriminación entre los mismos venezolanos en las redes sociales.
Obviamente reflejo de una realidad subyacente en la vida real, de la cotidianidad que le está tocando vivir a quienes son parte de esta oleada de sobrevivientes del horror de cruzar «El Darién», que han pasado por todas las fronteras de Centroamérica para llegar a Norteamérica en búsqueda del anhelado sueño americano.
Los venezolanos, considerados desde hace algún tiempo como el mayor éxodo en el mundo, según las recientes cifras de la ONU ya ronda los 6.8 millones.
Esos números podrían ser más, si voltea la vista a su entorno, usted contará más de un familiar fuera de las fronteras patrias debido a la profunda crisis económica, política y social que a lo largo de dos décadas ha dejado un sistema de gobierno fallido, que fueron sumando eventos que derivaron en esta realidad que esta obligando a los venezolanos a que tomen la decisión de irse de su hogar.
Es que considero que es importante dar estos argumentos porque veo algunos hablando de venezolanos de primera y de los venezolanos marginales.
Es que creo que esas cifras de millones de connacionales que han tomado la decisión de salir de Venezuela, no se fue para hacer turismo o de mero ocio.
El venezolano ha tenido que soportar la xenofobia, a un nivel que jamás se imaginó que recibiría pero la estigmatización, discriminación y señalamientos, sin previa defensa, está causando un efecto moral para quien busca un mejor futuro porque son juzgados a priori, catalogándolos de cuanta cosa se le pueda ocurrir a quien busca ser dueño de la verdad absoluta; algunas olvidan que también es migrante en ese país, y que ha sido recibido por las causas que anteriormente se describen.
El bullying entre los venezolanos muestra la diferencia marcada que ha dejado el legado de un sistema que fracasó , pues no concibo eso de que ahora todos los que están cruzando las fronteras de forma irregular, sean calificados con cualquier clase de epíteto despectivo.
Sin darle la oportunidad de que puedan progresar ó será que la crisis humanitaria aplicó para un grupo que llegó primero. ¿Quién pensó como venezolanos llegar en un momento dado como «wetback» espalda mojada a los EEUU?.
Es que acaso dentro de la complejidad de la crisis de Venezuela poseer un pasaporte es un lujo extremo, por eso vemos muchos indocumentados buscando sobrevivir en cualquier país, sin importarle esa condición y lo hace en su mayoría para llevar el pan a su familia.
El venezolano necesita recuperar la solidaridad entre sí.
El venezolano debe organizarse en materia de «DD.HH» para buscar ayuda directa para quienes de sus hermanos en estado de vulnerabilidad lo necesiten.
El venezolano debe buscar ayuda hasta para la salud psicológica para quien trae la secuela postraumática de tanto dolor.
El venezolano debe siempre tener presente de dónde es y el porqué está allá.
Recordando que acá tendrá un hogar que lo va a esperar, pues, este país cambiará para retomar la senda de la esperanza con desarrollo, progreso e innovación para crecer, pero mientras eso ocurra ayudemos al prójimo y «saquemos lo mejor de cada uno, para que Dios siempre los colme de bendiciones«.
La historia y el mundo los observa, hasta con preocupación, pues el fenómeno de la estigmatización y discriminación entre los venezolanos no debería de existir.
«Siempre es el momento apropiado para hacer lo que es correcto».
Martin Luther King
Por: Hendrik García CNP 24.206
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