La mañana de este viernes 8 de septiembre la iglesia católica celebra el día de la Virgen del Valle. Esta advocación de la Virgen María, una de las devociones más populares y extendidas de toda Venezuela, es especialmente venerada en los estados orientales del país, y es considerada la patrona de los pescadores y de la Armada Nacional.

 En el municipio Cabimas, la feligresía del sector Nueva Cabimas de la parroquia Rómulo Betancourt  también celebran su día en la iglesia que lleva su nombre, donde Monseñor Ángel Caraballo, Obispo de la Diócesis de Cabimas, celebró una misa solemne que contó con la presencia de Monseñor Francisco Gil, párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Valle así como de un importante número de feligreses que acudieron a venerar a la Santa Virgen.

Igualmente entre los asistente se encontraba la primera dama del municipio Cabimas, Liliana Sánchez de Maalouf.

Dentro de la programación religiosa se realizaron bautismo, confirmaciones y comuniones dentro de un importante número de niños y adolescentes pertenecientes a la comunidad de la Nueva Cabimas.

Milagros de la Virgen del Valle

Se han contado innumerables milagros sobre la Virgen del Valle a lo largo de los siglos, entre ellos uno ocurrido durante la Batalla de Matasiete del 31 de julio de 1817, como parte de la Guerra de Independencia de Venezuela.

Ese día, una bala cayó en el pecho del general Juan Bautista Arismendi, pero no lo hirió porque fue detenida por la medalla de la Virgen del Valle que llevaba en el bolsillo. De hecho, la leyenda cuenta que esta imagen estuvo al lado del ejército patriota durante aquel enfrentamiento y curaba sus heridas, por lo que se le conoce también como la Virgen Patriota.

Pero quizá el milagro más conocido de la Virgen del Valle, y el que le da fama de Madre de los pescadores, es el de Domingo, un pescador de perlas que buscaba estas piedras preciosas en el mar, pero fue picado por una raya en la pierna y sufrió una gangrena como consecuencia.

La esposa de Domingo rezó a la Virgen del Valle y a los pocos días la pierna del pescador se sanó. Como agradecimiento, él prometió a la virgen regalarle la primera perla que encontrase. Esta tenía forma de pierna e incluso la marca de la cicatriz, y hasta ahora se conserva en el Museo Diocesano de la Virgen del Valle, en Nueva Esparta.

Digifoto/Miriam Zambrano

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