Este sábado 3 de enero de 2026 falleció Nicanor Cifuentes, reconocido cultor popular y guardián del Pesebre de Canchancha, una de las tradiciones navideñas más emblemáticas del estado Zulia y patrimonio cultural vivo de la ciudad de Maracaibo.
Cifuentes dedicó gran parte de su vida a preservar y transmitir esta manifestación religiosa y artística que, desde 1958, ha sido visitada por miles de familias zulianas y turistas nacionales e internacionales durante cada temporada decembrina.
El pesebre, ubicado históricamente en el antiguo hato Canchancha, se consolidó como un punto de encuentro espiritual y cultural, manteniéndose activo por más de seis décadas gracias al trabajo de varias generaciones de la familia Cifuentes
Nicanor Cifuentes asumió la conducción del pesebre tras el fallecimiento de su abuelo, Guillermo Cifuentes Montiel, fundador de la tradición, y fue reconocido como el pesebrero guía del proyecto. Bajo su dirección, el Pesebre de Canchancha llegó a exhibir más de 800 figuras, elaboradas con materiales artesanales como madera, arcilla y yeso, representando escenas de la vida cotidiana, la fe cristiana y la identidad popular zuliana
Diversas crónicas culturales destacan que cada año el pesebre podía recibir más de dos mil visitantes, convirtiéndose en una referencia obligada de la Navidad en Maracaibo y en un símbolo de resistencia cultural y espiritual.
De acuerdo con la información suministrada por sus familiares, los restos de Nicanor Cifuentes están siendo velados en la funeraria El Carmen, ubicada en la avenida Delicias, hasta las 8:00 de la noche de este sábado.
El sepelio se realizará este domingo 4 de enero, a partir de las 9:00 de la mañana, en los Jardines de la Chinita, donde amigos, familiares y miembros de la comunidad cultural rendirán homenaje a su memoria.
Hasta el momento, no se ha informado oficialmente la causa del fallecimiento. Su partida ha generado numerosas muestras de pesar en redes sociales y en sectores culturales y religiosos del Zulia, donde es recordado como un defensor incansable de la fe, la tradición y la identidad popular.
El legado del Pesebre de Canchancha queda como testimonio vivo de su obra y de una tradición que, según allegados y cultores, continuará en manos de nuevas generaciones.

