Estados Unidos reforzó su presencia militar en el sur del mar Caribe con el despliegue de aviones de patrulla marítima P-8A Poseidon, una de las aeronaves más avanzadas de la Armada estadounidense y consideradas la “peor pesadilla de los narcos”.

La operación fue aprobada directamente por el presidente Donald Trump y tiene como misión interceptar el tráfico de cocaína proveniente de Colombia y Venezuela, además de frenar las rutas marítimas que utilizan los carteles para introducir droga en Norteamérica.

Objetivo: carteles y pandillas designadas como terroristas

De acuerdo con reportes de The New York Times y The Wall Street Journal, el despliegue forma parte de una estrategia más amplia que incluso contempla acciones armadas contra organizaciones criminales.

En febrero, la Casa Blanca incluyó en su lista de grupos terroristas a:

  • Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG)
  • Cartel del Noreste
  • Nueva Familia Michoacana
  • Cartel del Golfo
  • El Cartel de los Soles (Venezuela)
  • Tren de Aragua (Venezuela)
  • Mara Salvatrucha (MS-13, El Salvador)

Una fuente anónima citada por Reuters reveló que, además de los P-8 Poseidon, la operación incluye aviones espía adicionales y al menos un submarino nuclear en aguas estratégicas.

El P-8A Poseidon: caza submarinos y narcolanchas

Fabricado por Boeing, el P-8A Poseidon es la evolución del histórico Orión P-3, pero con mejoras sustanciales en inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR).

Entre sus capacidades destacan:

  • Guerra antisubmarina y antisuperficie: diseñado para detectar y neutralizar narcosubmarinos y lanchas rápidas.
  • Vigilancia de largo alcance: puede volar hasta 12.5 km de altitud y alcanzar 490 nudos de velocidad.
  • Patrullas prolongadas: cuenta con sistema de reabastecimiento en vuelo, lo que le permite operaciones extendidas.
  • Versatilidad operativa: preparado para integrar sistemas de misión adicionales según la necesidad militar.

Una amenaza directa para el narcotráfico

El Pentágono destaca que este avión no solo refuerza la seguridad en el Caribe, sino que también envía un mensaje contundente a los carteles: EE.UU. está dispuesto a emplear tecnología de guerra avanzada para combatir el crimen organizado transnacional.

Su capacidad para detectar y rastrear embarcaciones ilegales en altamar convierte al P-8A Poseidon en un recurso clave contra el contrabando de drogas que sale desde Venezuela, Colombia y Centroamérica.

Más que un avión de guerra

Además de su rol militar, el P-8A también puede emplearse en misiones de búsqueda y rescate, patrullaje marítimo y cooperación internacional en operaciones humanitarias.

Con este despliegue, Washington no solo busca frenar el narcotráfico, sino también incrementar la presión sobre gobiernos y organizaciones que, según la Casa Blanca, amparan estas actividades ilícitas.

por primeraedicioncol

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