Campos abandonados, tierras olvidadas, riquezas despilfarradas, así es el panorama concluyente de lo que se observa a la orilla del Lago de Maracaibo, en Cabimas, estado Zulia, enclavada en la costa oriental del cuerpo azul.

“Hay que sembrar el petróleo”, la trillada frase nunca se escuchó y caminar por las calles de Cabimas a las 4 de la tarde, es como deambular en medio de un pueblo abandonado cuya soledad no se sentía ni en sus tiempos cuando corría por dejar de ser un caserío.

Cabimas después de la 4 de la tarde

Hace apenas unos 30 años, vivir en Cabimas era sinónimo de riqueza, de buen trabajo, de muchas oportunidades de empleo y un futuro prometedor pese a las injusticias del centralismo y la corrupción  de la clase política.

Hoy es todo lo contrario a esa bonanza: un hombre rema y a fuerza de vela llegar a algún sitio del lago para pescar, las grandes barcazas están arrumadas en los muelles que eran dinámicos hace unos 10 años, las estructuras de hierro utilizados para sacar el oro negro yacen corroídas y sin utilidad.

Así es el paisaje en el nuevo lago, ahora proliferan, más que antes, las grandes manchas de petróleo, y en muchos lugares los balancines ya no pueden más por falta de mantenimiento; otras instalaciones ya han sido desvalijadas por el hampa.

Pese a que en este año el Estado venezolano se prometió mejorar la producción petrolera en Venezuela, y para ello, lo que pudiera repuntar en Cabimas y el lago de Maracaibo es clave, más sin embargo, las instalaciones lucen desoladas o sin mantenimiento.

En un informe, PDVSA incorporaría 17 plataformas de perforación, con 14 contratadas a 1,5 millones de dólares cada una

El objetivo del plan es incrementar la producción hasta una media de 1 millón de barriles diarios en 2021. Al parecer eso no se logró.

En el occidente de Venezuela, sobre todo en el Zulia, el descenso de la producción ha sido más pronunciado, la estrategia de PDVSA era agotar las existencias y recuperar infraestructura como los gasoductos y las plantas de comprensión de gas, al tiempo que reabrirán 1.300 pozos clausurados.

Para reducir las existencias de crudos de Boscán, Bachaquero, Lagunillas y Tía Juana, la empresa colocaría cargas en tres petroleros Aframax/Panamax para asegurar que disminuyen en 3 millones de barriles al mes.

Tras la expropiación de las contratitas petroleras, que operaban principalmente en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, la consecuencia fue la depresión total de poblaciones como Cabimas, Ciudad Ojeda, Bachaquero y Lagunillas. Hoy, con un mundo en crisis, la disidía llega a niveles deprimentes.

Mientras tanto, la contaminación alcanza serios niveles en el Lago de Maracaibo. Y la pesca está a la deriva.

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