Tras la muerte del papa Francisco a los 88 años, el Vaticano se prepara para un nuevo cónclave. Aunque el proceso es guiado por la fe más que por la popularidad, ya se perfilan algunos nombres fuertes entre los llamados “papables”.
El cónclave, en el que participarán dos cardenales mexicanos, sigue siendo impredecible, como lo demuestran elecciones pasadas.
Aun así, ciertos candidatos destacan por sus trayectorias y cercanía con el pontífice saliente.
Desde 1378, solo cardenales han sido elegidos papas. Para participar en la votación, deben tener menos de 80 años.
El papa Francisco designó a la mayoría de los electores actuales, lo que podría inclinar la balanza hacia candidatos que reflejen su visión pastoral.
Entre los más destacados figura el cardenal Peter Erdo de Hungría, apreciado por los cardenales europeos y con vínculos con África.
Participó activamente en reuniones clave sobre la familia en el Vaticano, lo que le otorga visibilidad global.
Otro nombre es el del alemán Reinhard Marx, quien fue asesor de Francisco y lideró el consejo financiero del Vaticano. Aunque es visto con recelo por los conservadores por apoyar el “camino sinodal” alemán, su postura firme frente al abuso clerical le da un perfil reformista.
Desde Canadá, el cardenal Marc Ouellet es una figura respetada. Dirigió durante más de una década la oficina de obispos, teniendo influencia sobre el nombramiento de líderes eclesiásticos en todo el mundo. Aunque más conservador, supo adaptarse a la visión pastoral del papa Francisco.
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano desde 2014, es un veterano diplomático y considerado el “número 2” del Vaticano. Su experiencia en relaciones internacionales y su origen italiano podrían devolver el papado a Italia tras décadas de liderazgos extranjeros.
Desde África, el cardenal Robert Sarah, retirado jefe de la liturgia vaticana, representa la opción más conservadora. Su firme defensa del celibato sacerdotal y sus diferencias con Francisco lo hacen popular entre sectores tradicionales.
El austríaco Christoph Schoenborn, arzobispo de Viena y exalumno de Benedicto XVI, combina ortodoxia doctrinal con apertura pastoral. Su postura ante los católicos divorciados refleja una sintonía con el enfoque de Francisco, aunque ha sido criticado por su gestión de casos de abuso.
Asia podría tener su primer papa con Luis Tagle, de Filipinas. De perfil cercano a Francisco, ha liderado la evangelización en Asia y África desde Roma. Su juventud relativa podría jugar en su contra, pero su carisma y experiencia misionera lo hacen un fuerte contendiente.
Por último, el italiano Matteo Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, encarna el estilo pastoral de Francisco. Su trabajo por la paz en Mozambique y en el conflicto de Ucrania, así como su cercanía con la Comunidad de Sant’Egidio, lo convierten en un candidato de consenso.
El próximo papa será elegido entre estos y otros posibles nombres, pero como recuerda un viejo dicho vaticano: “quien entra papa, sale cardenal”.

