Los geólogos Judith A. Hubbard y Kyle Bradley revelan en Earthquake Insights el fenómeno físico detrás del sismo de magnitud 7.5 y su desconcertante conexión con un fantasma del pasado: el terremoto de San Narciso de 1900.
El norte de Venezuela enfrenta una de sus peores crisis sismológicas. El terremoto de magnitud 7.5 del pasado 24 de junio de 2026 ha dejado más de 1430 fallecidos oficiales, una cifra que el USGS teme que aumente drásticamente. Pero mientras los equipos de rescate desafían el reloj, la comunidad científica intenta responder una pregunta crítica: ¿Cómo ocurrió exactamente este coloso tectónico?
Los reconocidos geólogos Judith A. Hubbard y Kyle Bradley han publicado un análisis exhaustivo en la plataforma Substack que cambia lo que creíamos saber sobre el evento. El sismo no fue un «punto» en el mapa; fue una violenta cicatriz de casi 180 kilómetros en la corteza terrestre.
Una ruptura a ciegas que apuntó a la capital
Gracias a tecnologías avanzadas de radar satelital (InSAR) y retroproyección de ondas, los científicos lograron «ver» lo que ocurre bajo el mar.
El terremoto comenzó en tierra firme, cerca de San Felipe, pero en lugar de liberar su energía de forma concéntrica, se propagó como un látigo unilateral hacia el este, viajando a más de un kilómetro por segundo a lo largo de la costa.
El sismo saltó desde el extremo norte de la falla de Boconó directamente a la falla de San Sebastián, un gigante sismogénico que corre oculto bajo el agua y entra a tierra firme muy cerca de Caracas. Esto explica por qué la capital sintió sacudidas violentas (intensidades de VIII a IX), amplificadas además por el suelo sedimentario blando de la ciudad.
El enigma de los dos terremotos en 38 segundos
Uno de los datos más desconcertantes para los sistemas de monitoreo global (incluyendo a FUNVISIS y el USGS) fue la detección de dos impactos mayores casi simultáneos:
- Primer pulso: Magnitud 7.2 a las 18:04 hora local.
- Segundo pulso: Magnitud 7.5, apenas 38 segundos después.
¿Fueron dos terremotos separados? Para los expertos, se trata de un tecnicismo. En la práctica, el desgarro de la roca comenzó en San Felipe, disminuyó su fuerza durante unos segundos y luego volvió a acelerar con una violencia destructiva mucho mayor.
El «muro» de 1900: La hipótesis de la tensión residual
¿Por qué el sismo no siguió destruyendo la costa hacia el oriente del país? Aquí entra la hipótesis más fascinante de los geólogos.
Al este de Caracas se encuentra la zona de ruptura del terremoto de San Narciso de 1900, el mayor sismo instrumental en la historia de Venezuela (magnitud 7.7). Hubbard y Bradley postulan que aquel evento histórico de hace 126 años alivió tanta energía elástica en ese sector de la falla de San Sebastián que creó una especie de «vacío de tensión». Esta zona de tensión residual habría funcionado como un freno tectónico natural, deteniendo el avance del nuevo terremoto de 7.5.
¿Qué viene ahora? El peligro de las réplicas
Los científicos advierten que la alerta no ha terminado. Aunque la probabilidad de que se desencadene un sismo aún mayor en los extremos de la falla (hacia el suroeste en Boconó o hacia el este en San Sebastián) es baja —apenas un 3% según los modelos predictivos—, las réplicas moderadas seguirán ocurriendo durante meses.
El peligro principal radica en que estos temblores menores pueden derribar las estructuras que ya quedaron severamente agrietadas por el choque principal.

