El centro postal del aeropuerto de Roma Fiumicino procesa en exclusiva la correspondencia dirigida al Vaticano, una tradición que mezcla fe, afecto y nostalgia analógica.

Desde dibujos infantiles hasta oraciones escritas con manos temblorosas, cerca de 100 kilos de cartas, postales y pequeños paquetes llegan cada día al papa León XIV, siendo los niños y los ancianos los principales remitentes de esta avalancha de afecto y devoción que no conoce fronteras.

Desde su elección el pasado 8 de mayo, el nuevo pontífice ha recibido correspondencia desde países tan diversos como China, Brasil, Estados Unidos, India y Kosovo, además de múltiples rincones de América Latina y Europa. Aunque la mayoría son cartas manuscritas y postales, también llegan pequeños paquetes cargados de simbolismo espiritual.

Toda esta correspondencia es gestionada exclusivamente en el centro de clasificación postal del aeropuerto de Roma Fiumicino, el único en Italia habilitado para procesar el correo con destino al Vaticano.

En esas instalaciones, que operan 24 horas al día con 950 trabajadores en tres turnos, se procesan diariamente más de 250.000 piezas de correo registrado, pero solo una parte muy especial tiene un destinatario único: Su Santidad.

por primeraedicioncol

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