El título de estas notas se asemeja al de algún clásico de las grandes películas de décadas pasadas.

Las que nos hacían ir al cine para disfrutar de temas que capturaban nuestra atención,

sin embargo, la idea se centra en la gran pregunta que vastos sectores del país se hacen en función de una realidad bien compleja.

Culminamos con la caída más brutal del Producto Interno Bruto (PIB), inflación más elevada del mundo, caída del ingreso familiar, salario mínimo más bajo del continente, caída del consumo, pocos avances en gestión pública, que se manifiestan en unos servicios públicos deficientes.

Igualmente, el sistema educativo en condiciones de ruina, así como el de salud.

La infraestructura del país está completamente dañada, y su principal industria (la petrolera), seriamente afectada por sanciones que injustas como tal, ya venían mucho antes de que se ejecutaran, indicadores totalmente negativos.

Por otro lado, la alta polarización política impide trazar acuerdos de convivencia que puedan enrumbar al país por caminos de decencia en sus acciones.

Es de señalar, que está situación descrita de la cual seguramente quedan fuera algunos tópicos, es seriamente preocupante.

El mundo con sus conflictos y guerras, como las de Ucrania – Rusia, Israel y Hamas, desencadenan una serie de elementos que ponen en peligro la tan ansiada paz.

Las migraciones, con sus fugas de talento, el de ver qué oportunidad conseguimos en otro país divide y golpea la acostumbrada unión familiar.

Sin embargo, la conducta y reacción del ciudadano más allá de sus carencias, es como enfrentar esta situación.

Una de las modalidades es inventarse un ver qué hago para sobrevivir, que muchas veces llamamos emprendimientos.

Estudios del instituto de investigaciones económicas de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) muestran un alto crecimiento de pequeños negocios o micro unidades de negocios.

Estos, ante la falta de formación de sus impulsores terminan desapareciendo al poco tiempo.

Los que se sostienen y logran permanecer son aquellos que buscan comprender el manejo de un negocio. Es decir, implica conocer finanzas básicas, de procesos administrativos, y fundamentalmente controlar la ambición de no pensar siempre en el corto plazo.

El año próximo, será de elecciones, seguramente de confrontaciones, probablemente con leve crecimiento impulsado por las licencias petroleras pero que dependerán del clima de confianza que brinde el gobierno y de qué estos recursos sean manejados con transparencia.

No nos espera, y no se trata de ser negativo, acciones que motiven y recuperen nuestro entusiasmo.

Dependemos del comportamiento del liderazgo político que sea capaz de pensar más en el país y no en cuotas de poder.

La recuperación del país, queda entonces atada a la reacción y actitud de un gobierno aferrado a no aceptar la pérdida de popularidad y en un sector oposición que solo ve la gran ocasión de montarse en el poder.

Los grandes cambios que requiere nuestro país son posibles en la medida en que puedan coexistir acciones políticas diferentes, pero comprensibles de una situación, es lo que esperamos.

De lo contrario nos espera incertidumbre y dudas

José Gregorio Figueroa

@figueroazabala.

por primeraedicioncol

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