La vía más eficaz para salir de la pobreza, es sin duda la creación de puestos de empleo que estén asociadas a políticas públicas para garantizar condiciones de recuperación de la productividad económica.
Para ello las organizaciones deben crecer, enfrentando el acceso al financiamiento, competencia desleal, debilidad del estado, barreras regulatorias y un entorno operativo deficiente.
Lo anterior son algunos de los elementos que señala el Banco Mundial en uno de su más reciente informe sobre la actividad laboral.
El nuevo liderazgo empresarial, debe centrarse en la innovación, tecnología y conocimientos para hacer crecer sus actividades y generar de esta forma empleos decentes.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) un empleo decente debe ser bien remunerado, contar con la asistencia social debida y estabilidad, para que se pueda contar con un salario justo que permita cubrir las necesidades básicas del trabajador.
Acá es vital reducir la inflación, crecimiento del producto interno bruto (PIB), financiamiento, para poder ir logrando niveles de crecimiento que conllevan a nuevos y mejores empleos.
En el caso de Latinoamérica y el Caribe, el Banco Mundial estima un crecimiento del PIB en Guyana, República Dominicana, Costa Rica, Panamá, Paraguay.
Es urgente disminuir el éxodo de millares de venezolanos que salen por las fronteras para ir en búsqueda de nuevas oportunidades, incluso de talento humano de alta formación.
Esta emergencia financiera que trastoca lo humano y nos hace vulnerables, conlleva a que en nuestro país crezca el pluriempleo, es decir personas que buscan más allá de su trabajo, desarrollar otras actividades que les permita enfrentar la caída de sus ingresos.
La calidad del empleo en Venezuela ha dejado de medirse de manera oficial, la realidad y estudios de reconocidos como el de la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) bajo la tutela de la universidad católica Andrés bello, indican números que demuestran la precariedad laboral, crecimiento del empleo informal, condiciones de inestabilidad laboral y bajo salario entre otros.
Es de señalar que, para calificar a un empleo decente, deben medirse indicadores, como salarios, condiciones de seguridad laboral, estabilidad, acceso a protección para su salud, bajo niveles de acoso laboral (Mobbing) oportunidad de aprendizaje, satisfacción laboral entre otros.
Estos indicadores han dejado de ser parte de la información que los entes oficiales deben ofrecer a fin de conocer su situación.
Lo cierto es que vivimos una precarización del empleo lo cual es de vital importancia que sean corregidas sus causas.
El espacio y tiempo para señalar las múltiples deficiencias, no hacen sino concluir con esta afirmación triste, nuestros empleos son precarios y no cubren los niveles de decencia.
José Gregorio Figueroa
@figueroazabala.

