El senador brasileño salió del país junto a su esposa y sus dos hijas, cruzó la frontera hacia Argentina y abordó un avión privado que hizo escala en Ecuador antes de aterrizar en Florida, en medio de la incertidumbre sobre su paradero y una investigación judicial.
La incertidumbre comenzó después de las elecciones presidenciales del domingo 25 de octubre. Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, perdió la contienda frente al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y anunció que no reconocería el resultado, al tiempo que planteó solicitar la anulación de los comicios.
Pero, mientras el escenario político brasileño se reorganizaba tras la victoria de Lula, el futuro del dirigente opositor comenzó a tomar otro rumbo.
El lunes 26 de octubre, Bolsonaro publicó un video en redes sociales en el que confirmó que la Justicia le había ordenado entregar sus pasaportes. La medida estaba relacionada con una investigación por presunto lavado de dinero, en la que el senador niega haber cometido irregularidades.
En ese mismo mensaje, aseguró que cumpliría la disposición judicial y que permanecería en Brasil para ejercer como jefe de la oposición.
Sin embargo, al día siguiente, su paradero se convirtió en una incógnita.
Martes: el senador desaparece del radar
La mañana del martes 27 de octubre transcurrió entre informaciones contradictorias. Mientras algunos medios reportaban que Bolsonaro había salido de Brasil rumbo a Argentina, otros señalaban que no existían registros migratorios que confirmaran su ingreso al país vecino.
En Brasilia, periodistas observaron la salida de una comitiva de vehículos negros de la residencia del senador. No obstante, las imágenes no permitieron confirmar que el dirigente viajara dentro de alguno de ellos.
La incertidumbre aumentó cuando venció el plazo judicial para entregar los documentos de viaje. Según fuentes policiales citadas por Reuters, los pasaportes brasileños del senador, incluido el diplomático, fueron cancelados después de que no se presentaran dentro del período establecido.
Su equipo político tampoco tenía información clara sobre su ubicación. El jefe de campaña, Rogério Marinho, manifestó que había recibido un mensaje de Bolsonaro durante la mañana, pero que no había tenido más noticias suyas.
Mientras tanto, comenzaron a circular versiones de que el senador se encontraba rumbo a Estados Unidos.
La frontera argentina, clave en el recorrido
La confirmación llegó durante la madrugada del miércoles 28 de octubre, cuando las autoridades migratorias argentinas informaron que Flávio Bolsonaro había ingresado a ese país la noche anterior, acompañado por su esposa y sus dos hijas.
El registro oficial situó el cruce a las 22:50 del martes por el puente internacional Tancredo Neves, que conecta Foz do Iguaçu, en Brasil, con Puerto Iguazú, en la provincia argentina de Misiones.
De acuerdo con Migraciones de Argentina, los integrantes de la familia presentaron documentación válida para ingresar al territorio, sin impedimentos migratorios en ese momento.
La información permitió reconstruir una parte fundamental del trayecto: mientras en Brasil persistían las dudas sobre su ubicación, el senador había cruzado la frontera por tierra junto a su familia.
La ruta también abrió interrogantes sobre cómo consiguió desplazarse desde Brasilia hasta la zona fronteriza, situada a más de 1.500 kilómetros de la capital brasileña.
Un avión privado y una escala en Ecuador
Cuarenta minutos después de ingresar a Argentina, la familia abordó un avión privado Gulfstream G400, operado por la compañía Baires Fly, que despegó del aeropuerto de Puerto Iguazú con destino declarado a Guayaquil, Ecuador.
Los registros de seguimiento aéreo permitieron rastrear el desplazamiento de la aeronave. Tras aterrizar en territorio ecuatoriano para una escala, el avión volvió a despegar rumbo a Florida.
La ruta evitó un vuelo directo desde Brasil hacia Estados Unidos y convirtió el trayecto por Argentina y Ecuador en la pieza central de la reconstrucción de su salida.
La aeronave aterrizó el miércoles por la mañana en el aeropuerto ejecutivo de Opa-Locka, en el área de Miami. Allí, Flávio Bolsonaro descendió del avión acompañado por su esposa y sus dos hijas, poniendo fin a casi un día de incertidumbre sobre su paradero.
Vestido con una camisa negra y con una mochila al hombro, el senador fue visto bajando las escaleras de la aeronave antes de abordar un vehículo que abandonó el aeropuerto.
Una salida con consecuencias políticas y judiciales
La llegada a Estados Unidos se produjo después de que un alto funcionario del Departamento de Estado confirmara que el Gobierno estadounidense permitiría el ingreso de Bolsonaro y de su familia mediante la expedición de visas.
El episodio provocó reacciones en Brasil. Lula calificó de vergonzosa la salida del senador, mientras que sectores del Partido Liberal, la organización política de Bolsonaro, manifestaron sorpresa ante su desplazamiento.
El caso también abrió un nuevo capítulo en la confrontación entre el oficialismo brasileño y la familia Bolsonaro, en medio de las investigaciones judiciales que afectan al dirigente.
La salida del país no resuelve las acusaciones que enfrenta el senador ni determina por sí misma su responsabilidad penal. La investigación por presunto lavado de dinero continúa siendo un asunto distinto de su desplazamiento internacional.
En menos de tres días, Flávio Bolsonaro pasó de disputar la Presidencia de Brasil a instalarse en Estados Unidos, después de una ruta que atravesó dos países sudamericanos y mantuvo en suspenso a sus aliados políticos y a las autoridades brasileñas.
Su llegada a Miami cerró el misterio sobre su ubicación, pero dejó abiertas preguntas sobre las circunstancias de su salida y las consecuencias políticas y judiciales que tendrá su decisión.

