Cronista de Lagunillas: Sobre el decreto de fundación de Ciudad Ojeda

Sobre la fundación de Ciudad Ojeda, hablemos que para el siglo XV Lagunillas apenas conformaba un discreto poblado de indígenas que el 28 de abril de 1856, fue inscrito en la Primera Ley de División Político Territorial de Venezuela, como caserío del Cantón Altagracia, Provincia de Maracaibo, denominación para entonces del actual estado Zulia.

Para la década de los años treinta del siglo pasado, cuando apenas se había iniciado la exploración y explotación de la industria petrolera en la zona, la vieja ciudad palafítica de la Virgen del Rosario del Paraute resistía constantemente la fuerza de los vendavales y otras tormentas lacustres, padecía la frecuencia de incendios y no existía ninguna seguridad para la población, mientras en tierra crecía una aglomeración desordenada de ranchos y rústicas viviendas con graves problemas sanitarios y de hacinamiento.

La cruel situación de postración, ruina y peligro que existía en Lagunillas reclamaba una decisión de importancia y trascendencia, que motivaría al entonces Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, General Eleazar López Contreras, el 19 de enero de 1937, a promulgar el Decreto N°19.166 para la construcción de Ciudad Ojeda, para reemplazar a la vieja población de Lagunillas.

Este decreto fue suscrito por los ministros de Relaciones Interiores, Coronel Regulo L. Olivares; de Relaciones Exteriores, E. Gil Borges; de Hacienda, Atilano Carnevalli; de Guerra y Marina, General Isaías Medina Angarita; de Fomento, Néstor L. Yépez, de Obras Públicas, Tomas Pacinins; de Educación Nacional, A. Smith; de Sanidad y Asistencia Social, Santos A. Dominic; de Agricultura y Cría, Alfonso Mejías y de Comunicaciones, Alejandro Lara.

En el histórico decreto, que permitió la fundación de Ciudad Ojeda, único para ese entonces con tal concepción, se destaca entre los argumentos que lo justifican las condiciones de peligro a que se exponían los habitantes de Lagunillas de Agua y Tierra y la imposibilidad de ejecutar obras de carácter permanente en la parte de tierra, debido al hundimiento gradual de toda la superficie (fenómeno de subsidencia), refiriendo además la exposición de las viviendas del condado a frecuentes incendios por el material empleado en las construcciones sumado a la ausencia de condiciones de higiene necesarias para enfrentar las enfermedades y los flagelos sociales.

Decreto de Fundación de Ciudad Ojeda

Así mismo, señala el articulado del decreto que la nueva ciudad llevará el nombre de “Ojeda” en memoria del descubridor del Lago de Maracaibo y se acuerda la erogación de un Crédito Adicional al Presupuesto de Gastos del Departamento de Obras Públicas por la cantidad de un millón de bolívares, para cubrir la inversión de las obras que constituirían el núcleo de dicha población, en el sitio que había sido escogido, ubicado a un kilómetro de la orilla del Lago de Maracaibo, sobre una extensión de 100 hectáreas del Fundo Las Morochas que anteriormente había donado la Venezuela Oil Concesion (VOC) al Gobierno Nacional, como parte del compromiso de ayudar a la reubicación de los habitantes de Lagunillas.

La construcción de Ciudad Ojeda se inicia en el mes de julio de 1937, y para el mes de diciembre estaban listas las primeras 20 casas del tipo más grande. Además, se construían para ese tiempo otras 10 viviendas medianas y 30 pequeñas. La dotación de los servicios comenzó en 1938, cuando empezó a llegar a la región el material para construir las redes de acueductos y gas.

A mediados del año 1938 se construyó la Redoma y más que como plaza sirvió de soporte al gran tanque metálico levantado sobre el parque para el almacenamiento y la distribución del agua potable que se obtenía de un pozo perforado en área de lo que fue la Granja Buena Fe de Santiago Rodríguez (la cual años más tarde sería vendida a Cayetano Mata)

El diseño circular de la ciudad proyectado por el arquitecto-urbanista Cipriano Domínguez se tomó del concepto arquitectónico de las principales Ciudades Europeas, basado en la necesidad básica de la población para la facilidad de evacuación en caso de conflicto u otros hechos graves que pusieran en peligro la vida de los pobladores.

El Presidente del Estado Zulia, Doctor Manuel Maldonado recibió el 9 de julio de 1939 la primera etapa del Proyecto «Ciudad Ojeda», pero aun así, nadie en Lagunillas aceptaba mudarse a un caserío que consideraban sin futuro, apartado y solitario.

El 13 de noviembre de 1939 un terrible incendio devoró a la histórica población de Lagunillas de Agua, motivando a que algunas familias damnificadas fueran trasladadas a la nueva ciudad, dando inicio a todo un trayecto, representado en una mezcla de alegrías y de frustraciones, de gestiones oficiales y de luchas comunitarias, que la convertirían durante décadas en un polo de desarrollo en el Occidente del país.

Francisco Chávez/Cronista de Lagunillas

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