Manuel Meléndez tomó un inusual turno en la décima entrada frente al cerrador alado Vicente Campos, con la pizarra igualada a cinco anotaciones y con un sencillo que pasó al jardín central, pese al esfuerzo del camarero Ildemaro Vargas, empujó desde la segunda base a José Pirela -quien había salido hacia la tercera almohadilla- para darle el triunfo al conjunto de los Tigres de Aragua 6-5 ante Cardenales de Lara en el Estadio José Pérez Colmenares de Maracay.
Para llegar a ese punto culminante del encuentro, antes tuvo que darse otro momento igual de sorpresivo.
Con el marcador en paridad 4-4 durante el octavo episodio y dos outs, el mánager Buddy Bailey trajo como emergente al zurdo Robert Robertis para enfrentar al derecho Silvino Bracho, siendo el sacrificado Carlos Tocci.
En definitiva, Robertis fallaría con un elevado al jardín derecho, para luego ceder su lugar en el bosque central a Meléndez, quien hasta ese instante era otro cercano espectador en el dugout.
La primera intervención del patrullero de 26 años de edad fue a la defensiva, para tomar un fly de Ángel Reyes que entregó el tercer out del noveno capítulo, inmediatamente después que la visita se fuese arriba 5-4 con un imparable de Rangel Ravelo ante Jorgan Cavanerio, que impulsó desde la intermedia al capitán Vargas.
Luego, vio como Yonathan Mendoza disparó doble siendo el primer bateador del cierre del noveno frente a Campos, después avanzó al tercer cojín con un globo al rightfield de Yorman Rodríguez y, finalmente, se engomó con un elevado de sacrificio de Alexi Amarista, para enviar el careo a extrainnings.
Al campo, Meléndez volvió aparecer para agarrar el fly de Hendrik Clementina que cerró el décimo tramo para los larenses. Desde ese momento, comenzó la construcción de la escena final.
Pirela negoció boleto para abrir el acto y avanzó a segunda con un toque de sacrificio de Ángel Aguilar. En ese escenario, el cerrojo Campos otorgó base por bolas intencional a Leobaldo Cabrera para enfrentar a Jesús Sucre, quien fue dominado con infield fly a la intermedia para, aparentemente, ir apagando la amenaza. No obstante, la última palabra la tenía Meléndez.
Cavanerio (1-1) se adjudicó el lauro, tras una labor de 1.2 episodios, en los que permitió un par de imparables y una carrera, con un rival caminado, y otro recetado.
Campos (0-1), a su vez, cargó con el descalabro, luego de regalar dos pasaportes, no abanicar a ninguno, admitir dos incogibles e igual número de rayitas, ambas libres de suciedad.
Aragua (1-2) descansará el viernes a juego y medio de Tiburones de La Guaira y Bravos de Margarita, los dos líderes del Round Robin.
Lara (0-3), mientras tanto, viajará a Caracas con la obligación de ganarle a Leones, para no hipotecar tan pronto sus opciones de participar en una eventual Gran Final.
Bravos fue superior a Leones
Cuadrangular de Wilson Ramos en el cierre del octavo inning, rompió igualdad 3-3 en la pizarra y condujo a Bravos de Margarita a su segundo triunfo en el Round Robin, al derrotar 4-3 a Leones del Caracas este jueves en el Estadio Universitario.
Bravos se coloca invicto 2-0 en la instancia, balance que le permite igualar la punta de la misma con Tiburones de La Guaira, que este jueves tuvo fecha de descanso, luego de barrer al Cardenales de Lara en Barquisimeto.
Caracas queda con registro de 1-1, a sólo un juego del binomio puntero, integrado por insulares y escualos.
El estacazo de Ramos se produjo en conteo de 2 y 2, con un out en la pizarra y ante los envíos de José Mujica. La pelota se incrustó en las gradas ubicadas entre los jardines izquierdo y central.
Fue un juego de alternativas, que desde su mitad quedó en manos de relevistas. Bravos utilizó cinco. José Mesa Jr. (1-0), el cuarto de ellos, se llevó el triunfo, pese a embolsarse una ventaja perdida. Carlos Navas salvó por segundo día consecutivo, para prolongar la buena estrella que le acompañó en la fase regular.
Por Caracas, cuatro brazos vinieron desde el bullpen. José Mujica (0-1), el último de ellos, sufrió el cuadrangular del «Búfalo» Ramos y por ende el revés.
Leones despachó siete imparables y Margarita sumó uno más, en este desafío que tuvo duración de 2 horas, 47 minutos y que se jugó con pulcritud a la defensiva.

