24 de junio. El culto a San Juan Bautista en Venezuela símbolo de resistencia cultural y de libertad

Desde muy tempranas horas del 24 de junio todo está preparado para dar inicio en Venezuela a la veneración y culto a San Juan Bautista, celebración que  desde diciembre del 2021 está  inscrito en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En este día el santo sale de la casa donde  se encuentra resguardado, siendo llevado a la Iglesia en compañía de sus devotos y seguidores, para recibir una misa solemne.

Los conocimientos culturales vinculados a estas celebraciones en honor de San Juan Bautista en Venezuela datan del siglo XVIII. La mayoría de estos saberes y prácticas son representadas por comunidades afrovenezolanas.

Las expresiones musicales, verbales y corporales del culto a San Juan se conectan con la África subsahariana. En este sentido, la devoción y culto a San Juan Bautista significan libertad y resistencia cultural, en relación con la esclavitud de los ancestros.

De acuerdo con la Unesco, “los adeptos a este ciclo festivo, los sanjuaneros, lo consideran un símbolo de resistencia cultural y de libertad y un medio para evocar la memoria de sus antepasados esclavos”.

Culto a San Juan

En diferentes localidades, el culto festivo comienza a inicios de mayo, siguiendo un ritual de aparición de San Juan, quien en algunas oportunidades es un niño y en otras un adulto.

En junio el ritual se enriquece, sobre todo en los días 23 y 24, cuando los sanjuaneros intercambian visitas que fortalecen su amistad y se acercan a iglesias y casas del santo.

El día 24 está dedicado a la fiesta y el bautizo de San Juan en los ríos, en conmemoración al evento bíblico. La oportunidad también es propicia para que los devotos se sumerjan en el agua y así ser bendecidos.

Son diferentes los tambores que resuenan, tales como el de mina y cumaco; esto ocurre al tiempo que se solicitan favores, se evocan historias, se hacen agradecimientos y se pagan promesas.

Así, la espiritualidad confluye con la alegría y se expresa entre cantos de sirena, malembe, luangos y sangueos, en las procesiones.

El cierre de este ciclo festivo suele terminar el 16 de julio, que es el día de la Virgen del Carmen, momento en el que la imagen religiosa vuelve al sitio de resguardo.

De generación en generación, esta tradición se ha mantenido y se práctica en Aragua, Miranda, Carabobo, Yaracuy y La Guaira se congregan los devotos para dar vida a esta festividad.

La celebración del nacimiento de este santo es el único al que, junto con el Niño Jesús, también se festeja. Además, esta fiesta coincide con la entrada de las lluvias.

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