A partir de la tarde de ayer 21 de marzo, la Coordinación Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) de Guatemala anunció en su cuenta de Twitter que el Volcán de fuego y el Volcán Pacaya presentan cambios en sus patrones eruptivos.

Ubicado a 35 kilómetros de la capital de Guatemala, el Volcán de Fuego aumentó su actividad a «explosiones moderadas y fuertes, que generan retumbos y ondas de choque» según un boletín especial publicado por el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH). Además, Conred publicó que se registro flujo de lava de 600 metros de longitud en dirección a la barranca Trinidad.
Por su parte, el Volcán Pacaya comenzó a lanzar material volcánico a 30 metros por encima de su cráter y genera cuatro flujos de lava con una longitud de entre 250 y 300 metros, dos al norte y dos al suroeste.
Las zonas más afectadas por las erupciones del Volcán de Fuego han sido comunidades asentadas al sur de esta como Las Lajas, Trinidad y Cenizas y, aunque no se han ordenado evacuaciones, los habitantes corren peligro de que el volcán empeore su actividad actual.
El Pacaya hasta ahora no representa un peligro mayor para sus ciudades más próximas como Guatemala y Antigua, pero Conred afirma que seguirá el monitoreo de ambos volcanes por precaución.
Cabe destacar que estos peligrosos cambios en los patrones de los volcanes se registran durante un toque de queda impuesto por las autoridades guatemaltecas este martes para enfrentar la propagación del COVID-19, pandemia que ha dejado en el país a 17 personas enfermas y a un fallecido.

