El economista venezolano Pedro Palma planteó la necesidad de implementar en Venezuela un esquema “bimonetario bien administrado” como alternativa para estabilizar la economía, al tiempo que alertó sobre las “severas desventajas y vulnerabilidades estructurales” que implicaría una dolarización plena.
En un análisis publicado en el Boletín Académico de Políticas Públicas N.º 2 de la Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE), Palma explicó que sustituir completamente la moneda nacional por el dólar conllevaría la pérdida de herramientas clave para la gestión económica del país.
Uno de los principales riesgos señalados es la eliminación de los ingresos por señoreaje —beneficio que obtiene el Estado al emitir su propia moneda— así como la imposibilidad de aplicar políticas cambiarias propias.
Además, advirtió que la dolarización limitaría significativamente la capacidad del país para ejecutar políticas monetarias independientes. En ese escenario, la economía venezolana pasaría a depender en gran medida de las decisiones de la Reserva Federal de los Estados Unidos, quedando expuesta a factores externos como el aumento de tasas de interés o la apreciación del dólar.
Riesgos financieros y dependencia externa
Palma también alertó sobre posibles efectos negativos en las finanzas públicas. Indicó que, en una economía totalmente dolarizada, el incremento del gasto público obligaría al Estado a recurrir al endeudamiento como principal fuente de financiamiento.
Según el economista, si esta vía se vuelve limitada o costosa, las autoridades podrían optar por emitir deuda en moneda extranjera y presionar a la banca local para adquirirla con sus reservas en dólares, lo que debilitaría la estabilidad del sistema financiero nacional.
Diversificación económica: una prioridad
El experto subrayó que Venezuela debe avanzar de forma urgente hacia la diversificación productiva, reduciendo su dependencia histórica del petróleo. En este sentido, insistió en fomentar la producción de bienes exportables que permitan fortalecer la economía y generar nuevas fuentes de ingresos.
El bimonetarismo como alternativa viable
Frente a lo que calificó como las “camisas de fuerza” de la dolarización total, Palma propuso un enfoque más flexible basado en el bimonetarismo. Este modelo consiste en la convivencia de dos monedas —generalmente la local y el dólar— bajo una gestión ordenada.
De acuerdo con el economista, la evidencia internacional demuestra que países con alta dolarización han logrado implementar programas exitosos de estabilización mediante esquemas bimonetarios, incluso introduciendo nuevas monedas sin caer en la rigidez de la dolarización plena.
Finalmente, Palma concluyó que el camino más pragmático para Venezuela es “aceptar y gestionar el bimonetarismo de manera racional”, mientras se trabaja en la reconstrucción de la confianza institucional y el fortalecimiento de las políticas económicas.

