La investigación determinó que el sospechoso, detenido por liderar una banda dedicada al secuestro de turistas, presuntamente participaba en una red que comercializaba armas y explosivos a través de Telegram.
Las investigaciones contra el venezolano Richardson Yunaiker León Aguilar, conocido con el alias de «Adrián», dieron un nuevo giro en Chile luego de que las autoridades descubrieran que, además de estar acusado de liderar una banda dedicada al secuestro de turistas brasileños, presuntamente mantenía vínculos con una organización de tráfico de armas que operaba mediante la aplicación Telegram.
León Aguilar, de 25 años, fue detenido en julio de 2025 por la Policía de Investigaciones (PDI), señalado de encabezar un grupo de cinco venezolanos que, según las pesquisas, captaba ciudadanos brasileños para secuestrarlos y extorsionar a sus familiares.
Así operaba la banda en Santiago
De acuerdo con el medio chileno Teletrece, la organización aprovechaba la llegada masiva de turistas brasileños durante la temporada de invierno en Santiago.
El esquema delictivo comenzaba en los locales nocturnos del barrio Bellavista, donde dos mujeres, también de nacionalidad venezolana, se acercaban a hombres de entre 25 y 30 años para ganarse su confianza e invitarlos a trasladarse a otro lugar.
Posteriormente, simulaban solicitar un vehículo mediante una aplicación de transporte. Al abordar el automóvil, las víctimas eran amenazadas con armas de fuego y permanecían retenidas durante varias horas mientras los delincuentes vaciaban sus cuentas bancarias.
Según la investigación, los secuestradores también contactaban a los familiares de las víctimas en Brasil para exigir pagos por su liberación, que oscilaban entre 2 y 5 millones de pesos chilenos (alrededor de 5.000 dólares). Una vez recibido el dinero, los afectados eran abandonados en distintos sectores del sur de Santiago.
El primer caso documentado ocurrió el 17 de junio de 2025, mientras que un segundo secuestro con el mismo modus operandi fue registrado el 17 de julio del mismo año.
El prefecto Hassel Barrientos, jefe de la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales (BIPE) de la PDI, explicó que la organización actuaba con una logística limitada.
«Todo ocurría dentro del vehículo. El secuestro duraba entre tres y cinco horas», indicó el funcionario.
Investigación reveló presuntos nexos con el tráfico de armas
Tras identificar a Richardson León mediante cámaras de seguridad, los detectives allanaron su vivienda, donde incautaron dinero en efectivo y dos armas de fogueo.
Sin embargo, el análisis de sus antecedentes permitió establecer que también era investigado por su presunta participación en una red dedicada al tráfico de armas y explosivos.
Las autoridades sostienen que el venezolano formaba parte de al menos dos grupos privados de Telegram, utilizados para negociar la compra y venta de armamento, incluidas pistolas fabricadas mediante impresoras 3D y otros accesorios para armas de fuego.
Durante las pesquisas también surgieron indicios sobre la supuesta participación de un militar del Ejército chileno y de una funcionaria policial, quien presuntamente entregaba información confidencial de bases de datos institucionales a cambio de dinero.
Los investigadores intentan determinar si las armas comercializadas por esa organización eran las mismas utilizadas en los secuestros ocurridos en Bellavista.
La «Operación 3D» dejó más de 50 detenidos
El Ministerio Público imputó a León Aguilar por su presunta vinculación con uno de los líderes de la organización, conocido con el alias de «Paranoia», señalado de administrar el grupo de Telegram denominado «Mercenarios».
Como parte de la denominada «Operación 3D», desarrollada por la Policía de Investigaciones, los detectives interceptaron el 4 de abril de 2025 un paquete que contenía un cargador extendido para una pistola modificada, oculto dentro de una caja con logotipos de relojes y audífonos.
La operación concluyó con más de 50 personas detenidas, en su mayoría jóvenes de entre 18 y 25 años, presuntamente vinculadas a más de 14 grupos de Telegram utilizados para el tráfico ilegal de armas y explosivos en Chile.
Las investigaciones continúan para determinar el alcance de la red y establecer la responsabilidad de cada uno de los implicados.

