La isla de Margarita, en el estado Nueva Esparta, lleva más de una semana sufriendo racionamientos eléctricos entre 12 y 20 horas diarias.
La crisis se atribuye a la falta de gasoil para alimentar a las principales plantas termoeléctricas Luisa Cáceres de Arismendi y Juan Bautista Arismendi, tras la explosión del complejo gasífero Muscar-Soto en Monagas, ocurrida el pasado lunes 11 de noviembre.
Belkis Valencia, directora de la Escuela Fe y Alegría María Luisa Tubores Coello, describió este viernes en el programa De Primera Mano de Radio Fe y Alegría Noticias cómo esta situación afecta a los estudiantes y a la comunidad.
Según Valencia, la asistencia a las aulas bajó considerablemente, porque los niños pasan la noche en vela debido al calor y los zancudos; mientras que quienes logran asistir a clases suelen quedarse dormidos en los pupitres.
“Hay niños que nos dicen que no pueden venir porque no tienen uniformes limpios para asistir a la escuela”, afirmó Valencia, advirtiendo que la falta de electricidad también afecta el suministro de agua, que ya es irregular en la isla, y dependen de bombas eléctricas para extraerla.
Aunado a ello, los hidroneumáticos tampoco funcionan. “Si los hidroneumáticos no funcionan, ¿cómo llega el agua a nuestros baños? Hemos tenido que cargar agua para que en la escuela los niños y todo el personal puedan hacer sus necesidades”, comentó.
De acuerdo con Valencia, la interrupción del servicio eléctrico pasó de ocho horas diarias a 12, e incluso hay zonas que pasan hasta 24 horas sin electricidad.
“No es solo el hecho de que no haya luz, sino que eso nos afecta en todos los sentidos, de forma física, mental y económica”, expresó.
Agregó que las personas están malhumoradas, ansiosas y hasta deprimidas porque “el sueño perdido no se recupera nunca” y “sabes a qué hora se fue, pero no cuándo va a volver”.
Entre tanto, el pasado jueves 21 de noviembre, fue reactivada la unidad generadora JBA-1 de la Planta Termoeléctrica Juan Bautista Arismendi, ubicada en El Guamache.
Esta acción representa un avance significativo en la estabilización del sistema eléctrico de Nueva Esparta. La puesta en marcha de la unidad JBA-1 permitirá reducir los tiempos de administración de carga y, en consecuencia, mejorar la continuidad del servicio eléctrico para los habitantes de la isla.

