Seis activistas y líderes sindicalistas fueron condenados el martes, 01 de agosto, a 16 años de cárcel acusados por los delitos de conspiración y asociación para delinquir.
Gabriel Blanco, Néstor Astudillo, Reynaldo Cortés, Alcides Bracho, Alonso Meléndez, Emilio Negrín, fueron detenidos el año pasado tras participar en diversas protestas para exigir reivindicaciones laborales y salariales.
En ese entonces, varias organizaciones defensoras de derechos humanos denunciaron que las autoridades venezolanas iniciaron “una ola de detenciones selectivas” contra trabajadores, activistas sociales y dirigentes de oposición.
Los acusados fueron detenidos entre el 4 y el 7 de julio de 2022, cuando protagonizaron protestas en demanda de aumentos salariales y mejoras en las condiciones de trabajo.
La Coalición por los Derechos Humanos y la Justicia denunció que los dirigentes sindicales eran todos inocentes y que la Fiscalía no presentó “pruebas” suficientes para sostener la acusación.
El grupo también argumentó que las condenas se basaban en capturas de pantalla y mensajes escritos en Twitter. Los seis condenados están detenidos en la sede de la Policía Nacional Bolivariana en La Yaguara.
Según el diario Tal Cual, el sindicalista Negrín y los activistas sociales y políticos Astudillo, Cortés y Meléndez fueron aprehendidos por la Policía Nacional Bolivariana y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), conocida por sus “detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, allanamientos ilegales y actos de hostigamiento”.
El Programa Venezolano Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea), una de las ONG defensoras de derechos fundamentales más antiguas de Venezuela, denunció que se trata de una condena “arbitraria” y que las únicas pruebas de la fiscalía fueron presuntas capturas de pantalla de WhatsApp.
“El único testigo de la denuncia nunca se presentó en un año y dos meses. Los luchadores sociales se mantenían en las calles por la exigencia de salarios dignos en Venezuela.
Este es un nuevo golpe a la protesta social y sus derechos fundamentales”, escribió Provea en la red social X, antes conocida como Twitter.
La asociación Alerta Venezuela, ratificó que «el principal testigo en contra de los 6 luchadores sociales, un patriota cooperante, nunca se presentó a declarar en el juicio».
Las detenciones de los sindicalistas ocurrieron en diversos procedimientos plagados de “irregularidades” que implicaron allanamientos sin orden judicial y detenciones arbitrarias.
Para Acceso a la Justicia, la condena se traduce en el “recrudecimiento” de la persecución política en el país.
Durante el primer semestre del 2023, el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) documentó 4.351 protestas en toda Venezuela, un incremento de 12% en comparación con el primer semestre del 2022 y precisa que los derechos laborales fueron exigidos en 3.112 de las protestas, rechazando un salario mínimo oficial equivalente a menos de cinco dólares mensuales.

