El nuevo secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, busca imprimir un tono conciliador en su gestión al frente del organismo hemisférico. El surinamés expresó su intención de «abrir un canal de diálogo» con el Gobierno y la oposición de Venezuela, evitando entrar en debates que, según dijo, no conducen a soluciones.
Ramdin, quien asumió el cargo en mayo tras suceder al uruguayo Luis Almagro, es el primer secretario general de la OEA proveniente de un país caribeño. Se prepara ahora para su primera Asamblea General al frente del organismo, que se celebrará del 25 al 27 de junio en Antigua y Barbuda.
Entre sus prioridades, destacó el fortalecimiento institucional de la organización, la defensa del multilateralismo y una respuesta más eficaz a las crisis regionales.
Uno de los focos de su agenda es Haití, país al que calificó como una de las mayores urgencias del continente. “Ha habido más muertos en Haití en los últimos dos meses que en cualquier otro lugar del mundo”, lamentó.
Detalló que la OEA trabaja en un plan centrado en la seguridad, la ayuda humanitaria, la convocatoria a elecciones y la recuperación económica, que espera presentar en julio ante los Estados miembros. Aunque aclaró que el organismo no tiene mandato para enviar fuerzas de paz, se mostró abierto a apoyar la misión internacional liderada por la ONU.
Sobre Venezuela, Ramdin reiteró que la OEA debe mantener su compromiso con la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho, pero dejó claro que su enfoque será distinto al de su antecesor.

